Alberto Chicote vuelve a ponerse al frente de los fogones de ‘ Pesadilla en la Cocina ‘ con el estreno de la décima temporada, y lo hace con una primera parada en Sevilla. Y es que el programa ha regresado este jueves con una visita a un establecimiento de Parque Alcosa, la Bodeguita Los 50 , donde el conocido chef ha tenido que enfrentarse a una situación que, a priori, no parece sencilla. De hecho, desde el propio programa, a modo de introducción, se define al negocio como « un restaurante con arraigo familiar y un ambiente muy poco familiar ». La Bodeguita Los 50 abrió sus puertas en 2005, en el local 8 de la calle Emilia Barral . En ella no son pocos los conflictos con los que Chicote se encontrará. De hecho, la propia dueña y encargada, Chari, reconoce que allí «cada uno va a lo suyo». Aroa, camarera, indica que «el problema de este restaurante, ahora mismo, es la cocina», mientras que el cocinero, Borja, una persona a la que «se la pela todo», según la mencionada camarera, insiste en que « organización no hay, cada uno hace lo que le sale de los cojones ». Ana, otra de las camareras, habla de él como «un tío súper guarro, yo no como aquí». Por su parte, Javi, camarero, dice de su jefa que «no sabe liderar. Está en todos lados y no está en ningún sitio». En este sentido, Chari admite que no sabe actuar como jefa «porque no sé mandar». Por todo ello, « esperemos que Chicote nos pueda echar una mano para seguir adelante y recuperar la ilusión de antes ». Cuando Chicote apareció por la puerta del local, la presentación que hizo de sí misma la dueña fue la siguiente: «No sirvo para mandar. Soy una persona muy negativa y todo lo que hago me sale mal», afirmó, antes de señalar un colgante y explicar que «esto me lo regaló una amiga, que es el nudo de bruja y protección. Tenemos un amigo, Eustaquio, un fantasmilla que anda por ahí ». Al hilo de lo anterior, Chari insistió en que no es nadie que entró a robar, sino « un fantasmilla que anda por ahí . Te sopla, te da señales encendiendo el fuego o lo apaga, se enciende a lo mejor alguna luz, Ana dice que le habla… No sabemos por qué está aquí ni dónde, pero le gusta jugar con sus compañeros». Fenómenos extraños aparte, llegó el momento en el que Chicote se sienta a probar la comida del local. « Lo típico que se vende en un bar sevillano, fotocopiado de cualquier otro », dijo refiriéndose a la carta, de la que escogió las croquetas de jamón, patatas alioli, champiñones rellenos y flamenquín para probar. Tras pedir, al preguntar a Aroa por lo que no funcionaba en la Bodeguita Los 50, esta le dijo que «mi jefa no tiene poder de líder. Entonces, si consientes a unos más que a otros… Yo siempre he sido el patito feo de la plantilla. Existen frustraciones entre los compañeros ». Poco después, en lo que esperaba la comida, el afamado cocinero empezó a escuchar discusiones, lo cual refrendaba lo que le acababa de decir la camarera. «Va a ser verdad que no se llevan bien», dijo a cámara. A medida que fueron llegando los platos, Chicote fue emitiendo su valoración. En primer lugar, de las patatas alioli, dijo que « esto es el fantasma, que les ha quitado la sal ». Del flamenquín, antes incluso de probarlo, dijo: «¿Sabes una cosa que me gustaría no encontrarme? La huella del dedo grasiento. ¿Y para qué comerme el flamenquín si tengo aquí esto? (en referencia a otra discusión que se escuchaba desdela cocina). El cocinero no puede tener los platos niquelaos dice…», comentó, mientras que de la tapa en sí dijo que « el flamenquín es un rebozado duro y húmedo; vamos, un desastre ». Después llegaron las croquetas, diciendo de primeras con ironía que «el toque de modernidad ha llegado a la Bodeguita Los 50; una cestita, un papelito… Hostia, ¿y por qué tienen este color? Nunca he comido croquetas amarillas». Borja, desde la cocina, quiso explicárselo, pero el chef le cortó diciendo que «no voy a estar hablando con el cocinero a voces en mitad de un chiringuito». Por último, de los champiñones, dijo que «esta es la especialidad súper. Así, a la vista, es triste, pero triste, tristísimo. El empanado está feo, húmedo y está… Está quemado ». En definitiva, como primera valoración, Chicote catalogó las tapas como « un desastre, con fantasma y sin fantasma ». Eso sí, y de nuevo con tono irónico, dijo que «el espectáculo es cojonudo, para llevarlo al Circo del Sol», le comentó a Antonio, hermano de Chari y otro de los dueños. Tras probar la comida, fue el turno de entrar a la cocina. Antes que nada, Borja dejó claro delante de las cámaras que «Chicote me ha parecido un borde. La forma de hablar, de expresarse y tal…». Por su parte, la primera impresión del chef al entrar llevó a decirle que « lo tienes hecho una mierda ». Mientras empezaba a quitar restos, suciedad y grasa de los utensilios, le lanzó al cocinero la siguiente pregunta: «¿Por qué no limpias? Bueno, esa no es la pregunta, sino ¿por qué piensas que un cocinero no debe limpiar?», reformuló. A medida que iba inspeccionando el habitáculo, el cocinero y Chicote elevaban el tono, siendo el culmen cuando el chef sacó comida seca de un refrigerador. « No me cuentes película, que estoy ya muy mayor », le dijo, a lo que Borja mostró una actitud chulesca. Asimismo, viendo que no las había, Chicote preguntó por las etiquetas de los productos: «Los últimos responsables sois vosotros. El día que te venga una inspección y te diga que eso no está, la multa la pagas tú, no él . Con lo cual, le da lo mismo», dijo señalando a Chari y Antonio. Borja dijo que le «encantaría» poner esas etiquetas, «pero no tengo tiempo». Sin embargo, recibió la réplica de Chicote: «Cuéntame otra película. Esas mierdas que me estás diciendo a mí son las mismas que les dices a ellos, pero conmigo no cuelan », dijo antes de proceder a llamar a un equipo de limpieza para «tener la cocina en orden y en óptimas condiciones para poder dar de comer». En este sentido, como conclusión tras probar la cocina, ver el ambiente y adentrarse en la cocina, Chicote insistió en que « este local no está ni en medianas condiciones para dar el servicio . Con lo cual, lo primero, limpieza a fondo. Lo siguiente, falta de control, excusas… Una combinación terrible que hace que al final nada funcione». El tercer paso para hacer un examen de lo que le sucedía al establecimiento era contemplar cómo se daba un servicio. «La solución era que estuviese yo. Si estoy yo, suben las comandas», recalcó Chicote al ver la afluencia que presentaba el local. Asimismo, el chef se percató de la falta de comunicación entre compañeros, a lo que Borja dijo que « a los camareros no les contesto porque prefiero ignorarles ». Lo corroboró Ana, reconociendo que «no nos hablamos desde hace un mes y algo, solo para las comandas. Una vez (Borja) me tiró un plato desde la cocina. Y no pasa nada. Chari no lo dice, no sirve para mandar». Por otra parte, viendo el proceder del cocinero durante el servicio, Chicote le preguntó: « ¿En qué departamento del infierno aprendiste a cocinar tú? », fue lo que le salió al chef al ver el percal; comandas sobre las comidas, platos rotos y cubiertos caídos al suelo que no se recogen. No escondió tampoco sus sensaciones cuando vio cómo Borja le dio la vuelta a unas croquetas para que los clientes no viran la parte sin freír: «¿Enserio esa es la solució?n», dijo perplejo Chicote, añadiendo seguidamente que «tienes el mismo gusto que un troll de las cavernas», al ver cómo emplataba el cocinero. También se pudo contemplar durante el servicio cómo Chari y uno de los camareros se pusieron a fumar porque «me va a dar algo». Sin embargo, Chicote le contestó: « ¿Que te va a dar algo? Si tienes menos sangre que una zanahoria », le dijo frente por frente, antes de añadir ante la cámara que «Chari dice que es la dueña, pero si entras aquí y la ves parece que no es nadie. Ni ejerce el control ni pone orden en este descontrol». La situación fue aún más crítica cuando se dieron unas broncas en la cocina que los clientes escuchaban desde fuera, con más de 50 minutos esperando la comida. Eso hizo que muchos empezaran a marcharse. «Yo solo no puedo dar de comer a 24 personas», se limitó a decir el cocinero. «Si solamente tienes que freírlo», le contesto Chicote, mientras que Borja se quejaba de que «solo con una puta freidora». La situación llegó a tal punto que el cocinero se marchó de local de malas maneras. « Están como buitres encima de una carroña. ¡A mamarla todos! », dijo, mientras Chicote se fue tras él para decirle « ¿tú te crees que puedes irte dando un corte de manga? Esto ya es lo último, madre mía ». El chef no daba crédito a lo que veía: « Es uno de los servicios más desastrosos que he visto durante mucho tiempo . En cuestión de dos horas, habéis dado de comer a diez personas. Estamos hablando de freír croquetas, pavías, patatas y hacer ensaladas de tercera en un plato», afirmó, para luego añadir que « el único que parece que curra de verdad es Eustaquio, el fantasma ». Chicote se citó posteriormente con Chari y Antonio para conocer la realidad tras tanto caos. «Falta de comunicación, de organización, de limpieza…», dijo el hermano, mientras que ella consideró que «los trabajadores abusan porque sabe que no sé mandar. Yo era charcutera, ni soy camarera ni cocinera. Soy una mujer que intenta sacar un negocio adelante. Estamos tirando, pero llevo muchos años sin poder cobrar ». A ello añadió Antonio que «tenemos dos pisos hipotecados por el local, el de ella y el mío». Chari también recalcó que « anímicamente estoy muy agobiada porque no sé si podré afrontar todo lo que debo . También tengo que descansar, no me puedo tirar de lunes a domingo trabajando a este ritmo. No tengo tiempo para mis niños. Hay sábados que tengo terapia de padres y no puedo acudir porque estoy aquí». Como respuesta, Chicote le dijo que «en realidad solo le dedicas eso, tiempo, porque valor… Entiendo que no te guste decirle esto o aquello a tus trabajadores, pero es que es tu trabajo. Si no, los que te van a despedir como madre son tus hijos. No puedes permitir que tu negocio te tenga todo el día agobiada . Vuestra situación es muy complicada, no os voy a engañar. Toca coger las riendas o dejar el carro en mitad del campo. No hay más». El chef dio una segunda oportunidad al equipo de la Bodeguita Los 50. Sin embargo, la cosa empezó mal: «No me apetecía ir al súper a comprar los champiñones y hacer la masa del relleno porque estaba pillado de tiempo. Ya está», reconoció el cocinero. « No hemos empezado el servicio y ya falta el plato estrella », añadió Chicote. La comida empezaba a demorarse y el cocinero empezaba a darse cuenta de que faltaban más productos. Aun así su postura fue de que « la gente no se va a quedar sin comer . Si se acaban las croquetas, pues que pidan mejillones ¿Yo qué sé?» De nuevo, la falta de liderazgo dificultaba el servicio. Ante esto Chicote, insistió en que «Chari no se entera de lo que está pasando. Solamente se pone en su rinconcito y hace las cosas sin hacer mucho ruido». Mientras, Borja reconoció que « a mí me la refanfinfla. Así de claro ». Los clientes siguieron quejándose de que no les saliera la comida, la cual era pedida con urgencia por parte de los camareros. « Es que lo de urgente como que me raya. La urgencia, como en la sanidad, a esperar un poco . ¿Urgente? Eso es cuando te duele el riñón o te hacen una eco, eso sí es urgente», consideró el cocinero. Y, de nuevo, los camareros pararon para fumar: «Tranquilízate, si el problema no es nuestro, sino de la cocina. Yo lo tengo todo controlado», le dijo Aroa a Javi. Una vez terminado el servicio Chicote le echó en cara a Chari que «no has tomado una puta decisión en todo el servicio. Tengo la solución para tus problemas. Para lo que haces aquí, no vengas ». Los clientes volvieron a irse insatisfechos, al igual que el propio chef. «Liderazgo, cero. Dirección, cero. Resolución de problemas, cero. ¿Vas a despertar o seguimos así todo el rato? », le dijo a la dueña, que a su parecer estaba regentando «un negocio que está fuera de control. Les comen. O hay un cambio radical o va a salir el cartelito de ‘game over’ ya». A la hora de buscar soluciones a los problemas del local, Chicote reúne a todo el equipo para que comenten en voz alta lo que hace que el trabajo no salga y no les satisfaga, tirando de sinceridad. Falta de liderazgo por parte de lo dueños, falta de limpieza por parte del cocinero, la relación entre el servicio y la cocina, falta de comunicación, la falta de organización, la tardanza con la que salen los platos, la falta de implicación de Antonio con Chari en la dirección y las recriminaciones, favoritismos y celos entre los compañeros fueron las razones que explicaron los integrantes de la Bodeguita Los 50. Aparte, Chicote incluyó la inseguridad de Chari, « si no tomas decisiones, ni aciertas ni aprendes ». Expuestas estas situaciones, el chef esperaba que «que esto os sirva para dibujar un punto de inflexión y que sea para ir a mejor». Posteriormente, los llevó de nuevo al local, el cual había sido sometido a un lavado de cara con el que reforzar su personalidad . Una imagen más atractiva y nuevo nombre, Taberna Los 50 . «Le hemos dado mucha más identidad al local. Todo el mobiliario es nuevo. Es mucho más acogedor», comentó Chicote ante la emoción de Chari. «Nos has ayudado mucho», le dijo. « ¡Por fin hay una cocina en condiciones! », expresó Borja, al ver los nuevos fuegos, una segunda freidora, más utensilios y todo más ordenado para dar un servicio más eficaz. Una nueva esencia que se reflejaba también en la carta diseñada por Chicote: « Buscamos la esencia de la cocina sevillana, pero dándole un poquito más de modernidad ». Ensaladilla de gambas al ajillo, salpicón de marisco, bocadillo de pringá, flamenquín, migas, albóndigas, buñuelos de bacalao, pimientos rellenos, carrillada y calamares. Como postre, cremoso de chocolate y tarta frita de manzana eran algunas de las nuevas propuestas gastronómicas de la Taberna Los 50. «Hoy es un día importantísimo en Taberna Los 50. Chari y Antonio han comprendido que tienen que empujar juntos para construir un futuro y preservar un legado. Toca demostrarlo. Que sea el primer día de un camino largo y bueno», dijo a cámara Chicote antes de dar un nuevo servicio, en el cual también tuvo que llamar la atención alguna que otra vez en la cocina. « No me hagáis cerdadas, que me quiero ir de aquí más contento que unas castañuelas . Y si empezáis a volcar comida en los platos como si esto fuese el comedor de Alcalá Meco, la jodimos. ¡Cuidadín!», advirtió. El servicio marchaba casi a la perfección y los comensales de la terraza brindaron por el nuevo local, mientras Chari se puso a bailar sevillanas con Javi. «Buen trabajo, lo habéis hecho muy bien. Es mejorable, pero es un punto de partida para seguir mejorando . No os conforméis con esto, que hay que recibir aplausos todos los días», dijo Chicote a todo el equipo antes de despedirse. Como conclusión, el chef comentó que «cuando llegué aquí hace una semana me encontré un negocio con una carga emocional enorme. Ha sido complicado hacerles entender que, para seguir con ese legado y crear un nuevo futuro , tenían que ser 50-50. Porque en este caso no suman; multiplican».
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Author : (abc)
Publish date : 2026-09-11 00:34:00
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