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Los negocios de las Setas de Sevilla afectados por la acampada: «En cuatro horas facturo lo que hacía en 15 minutos»



La acampada de las Setas sigue sin fecha prevista de fin. Resistirán «mientras siga teniendo fuerza», declararon el pasado lunes en una rueda de prensa convocada ante los medios. La misma fuerza que tienen que emplear los negocios de la zona para levantar la persiana después de 23 días consecutivos de pérdidas . Da igual que en muchas ciudades ya se hayan levantado o que incluso se haya fijado en el calendario tanto una huelga general como unas elecciones generales, los manifestantes siguen ocupando gran parte de la plaza de la Encarnación. La situación hace que sevillanos y turistas tengan reparo en pasearse por la zona. «Entiendo que tengan miedo, si lo tengo yo y estoy aquí todos los días», dice uno de los comerciantes de los quioscos, los más afectados por el campamento instalado en este céntrico punto de la capital hispalense. Pese a que la cifra estimada de acampados es de un centenar, a mediodía de este martes apenas eran una veintena de personas. No obstante, las tiendas, aunque se haya reducido el número respecto a finales de septiembre, siguen siendo muchas. «Antes no podía casi abrir la puerta», explica Javier Lapiedra, propietario de la administración de lotería ‘La lluvia de Oro’, que lleva funcionando desde 1954, instalada en plena plaza y, por tanto, en el ‘meollo’ de la acampada. Llegó a un entendimiento con los manifestantes, con quienes resalta, no ha tenido enfrentamientos ni problemas, para que desplazaran una de las tiendas y así no quedar completamente aislado. «Claro que se ha notado en la facturación; a la gente le daba cosa acercarse», apunta. Gracias a que ahora no está «rodeado», se ve como se acercan varias personas a comprar, teniendo en cuenta que la acampada está coincidiendo con la campaña previa al sorteo de Navidad , la más fuerte del año. Ha sido dos veces las que ha llamado a Lipassam para que limpiaran el espacio que ha quedado libre después del desplazamiento de las tiendas —que está visiblemente sucio— pero todavía no lo ha conseguido. Después de más de tres semanas de pérdidas, en los últimos, paradójicamente, han sido varias las llamadas de empresas y particulares que querían reservar décimos de lotería. «Me dicen que en los lugares marcados por las dificultades la suerte aparece», apunta Lapiedra. Es más, está preparando un cartel para, con esta premisa, animar a los clientes e intentar remontar lo que ha dejado de facturar desde que empezara la acampada. Su intención es juntarse con el resto de quioscos afectados para pedir al Ayuntamiento que, mientras dure la acampada, queden exentos de la tasa de ocupación. Otro de los comerciantes de la plaza —quien prefiere permanecer en el anonimato— explica a este periódico lo difícil que está siendo convivir con esta situación. «En cuatro horas facturo lo que hacía en 15 minutos», señala, sacando de la caja registradora 35 euros en efectivo que muestra a este periódico en el momento del reportaje, sobre las 14 horas. Entiende y no critica que los acampados se manifiesten, pero a su parecer, «están tirando piedras sobre su propio tejado». «Entiendo que la vivienda está muy mal, lo sabemos todos, yo mismo tengo que hacer frente a una hipoteca, pero ¿por qué ese problema tengo que pagarlo yo? », explica. En ese sentido, reconoce que pese a que, como el resto, no ha tenido altercados con ellos; es más, señala que no ha visto «ni alcohol, ni drogas», la acampada ha hecho caer sus ventas. Sus clientes son principalmente turistas, en torno al 85%, y según señala, no están yendo a las Setas. «Sevilla está llena de turistas, pero aquí no están», añade. Tuvo que cerrar durante un fin de semana entero su negocio por recomendación de los propios acampados, ante la posible presencia en la acampada de grupos de extrema derecha. También ha intentado recolocar su puesto, para que tenga más accesibilidad al público, pero no se lo han permitido desde el Ayuntamiento. Tal y como le pasa a la administración de lotería «ha visto la luz» tras muchos días en los que estaba completamente rodeado de tiendas. También ha presenciado como el perfil de los acampados ha cambiado: «En los primeros días, había gente más mayor y con tipo de profesiones desde abogados, maestros, psicólogos, funcionarios… ahora, para que nos entendamos, lo que hay es ‘perrofalutas’», explica este hombre quien apunta que muchos sindicatos, como el de Inquilinas que fue quien inició la acampada, ya se han marchado. A estos 23 días, de los que lleva muy bien la cuenta, se le une que vienen de un año con obras en la calle Imagen y en Campana, que también ha afectado al negocio pese a que sea una zona muy concurrida por tener una atracción turística como las Setas. « Este mes no me llevo ni un euro a casa , lo que he ganado es para pagar gastos», apostilla. Según señala, ha pedido ayuda sin respuesta tanto a la policía, al Distrito como al Ayuntamiento. Otro de los negocios de la plaza, prefiere no dar declaraciones. En cuanto a los veladores, los restaurantes más afectados son los más próximos a Puente y Pellón. Leandro, empleado de Doña Encarna, destaca que «lo peor es el olor» resultante de orinar en plantas y arriates que hay entre las tiendas de campaña y los restaurantes. «Por las noches tiran cubos de orín por el husillo, que está muy próximo a las mesas de Malvaloca (justo al lado de su restaurante y perteneciente al mismo grupo de restauración) y cuando se seca el olor es muy fuerte», reconoce. También añade que los acampados intentan entrar para usar el baño para lavarse los dientes y hacer sus necesidades, cosa que les indican, sin consumir, no pueden hacer. Han notado las pérdidas respecto al pasado año, aunque no sabe si son consecuencia directa de la acampada. «Aquí mucha gente se sentaba por las vistas de la plaza y las Setas; ahora no hay nada que ver», añade Leandro. La encargada del bar vecino coincide en una caída del gasto en su establecimiento. «Hemos llamado a la policía, pero nos dicen que no pueden hacer nada, que están en su derecho de poder manifestarse». También pidió a los manifestantes como el resto de compañeros de la plaza, que se alejaran de los veladores, pues muchos clientes no quieren sentarse a tan poca distancia de las tiendas. «Fíjate en los carteles, vivimos del turismo, ¿crees que a quien nos visita se siente cómodo aquí?», dice señalando a una enorme pancarta justo en frente de sus mesas en la que se lee «El turismo no es la solución». Precisamente este es uno de los puntos que más aparece en los itinerarios de viaje de cualquiera que visita la capital hispalense y donde sin turistas, los negocios difícilmente llegan a fin de mes.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-10-21 05:12:00

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