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El Betis asume que no volverá al Villamarín hasta 2029



El Real Betis maneja ya la opción de seguir un año más de lo previsto en la Cartuja, hasta el final de la temporada 2028-29. Se trata del segundo retraso que viviría la obra del estadio Benitio Villamarín desde el inicio de los trabajos de demolición en el verano de 2025, cuando se proyectó su finalización para 2027 y ya el año pasado se ubicó para 2028. Lo que sí dejan claro desde el club bético es que no hay debate sobre el futuro de su hogar. Será el retorno a Heliópolis su destino. No se contempla bajo ningún concepto hacer que la Cartuja sea donde juegue de local de forma permanente . Lo hará en esta provisionalidad mientras acaban los trabajos en el Villamarín, algo que ahora se ubica para la primavera o el verano de 2029. El motivo reside en la larga negociación con Acciona en el marco del proceso colaborativo de cara a acometer la segunda fase de la obra del estadio. El diálogo entre las partes está en vías de ultimarse. En la junta de accionistas de diciembre de 2025, Ángel Haro, presidente del Betis, lanzaba la fecha del 2 de mayo de 2028 como finalización de obras mostrando un cronograma que ha ido sufriendo posteriormente retrasos principalmente por la negociación con Acciona, quien se está encargando de los trabajos de excavación y cimentación. La idea era firmar el contrato para la segunda fase de la construcción en julio de 2026, pero no se ha podido realizar hasta ahora, de ahí que el retraso afecte a su finalización y, como no se pretende hacer el traslado con la temporada ya iniciada, se busque el final de la 2028-29 como objetivo realizable ahora. En aquel entonces, Haro desgranaba las partidas estimadas de todo el proyecto: 163,1 millones de costes de construcción; 23,3 millones de costes de equipamiento; y 16,5 millones en honorarios profesionales. Todo ello para un total de 202,9 millones del desarrollo del proyecto a los que habría que sumar 20,2 en contingencias (o desviaciones); 9,8 en otros costes (asesoría, actos jurídicos documentados, etc.); 19,1 en intercalarios (gastos financieros); y 10,1 en fondo de reserva del servicio de la deuda. En total: 262,3 millones de euros. Para hacer frente a todo ello hay una parte pequeña de fondos CVC que se destinan (alrededor de quince millones) y el resto, a través de una financiación. Y todo con el objetivo de hacer un estadio en el que los ingresos extra que produciría permitirían pagar esa deuda e, incluso, generar un remanente. Y todo a través de «una sociedad que cuelgue del Betis», una sociedad patrimonial, de real state, que llevará la gestión de este edificio. «Por supuesto, antes de realizar un hotel, vamos a tener un inquilino, que nos garantice una renta mínima que nos dé para realizar esta inversión», dijo entonces el presidente bético. Meses después, ante el incremento de los costes de construcción, Haro señalaba en la Cadena Cope que «no queremos que pasen de 180 millones». Entonces se había intensificado el diálogo con Acciona y ahora se ha ido todo encajando por parte de la empresa elegida y el propio club para poder desarrollar el proyecto del Villamarín con el horizonte 2029 y permanecer una temporada más en el estadio de la Cartuja, donde los verdiblancos cada vez se sienten más cómodos a la espera de seguir solucionando los problemas de acceso. El gran aforo cartujano (próximo a los 70.000 espectadores) y la comodidad dentro del recinto por su modernidad y buena disposición con el entendimiento con las administraciones que pertenecen a la sociedad que lo regenta hacen que los dirigentes béticos estén satisfechos por esta nueva ubicación, pero ello no debe entenderse, según insisten desde el club de forma rotunda, como un debate abierto para renunciar al Villamarín. Hasta la fecha el Betis ha disputado en la Cartuja como local entre la temporada 2025-26 y la presente un total de 33 encuentros con un balance muy positivo de 20 victorias, siete empates y sólo seis derrotas. El rendimiento económico de este traslado también influye dado que el club ha incrementado de 50.741 a 57.650 su número de abonados , lo que repercute en sus ingresos. Y es que se calculó que en la Cartuja recibe la entidad verdiblanca hasta ocho millones de euros más por temporada por abonos y entradas. En contra, los verdiblancos han de pagar un millón de euros por temporada por el alquiler de las instalaciones. Un punto que aún está por determinar si se produce este retraso de un año del retorno al Villamarín que ya se está manejando es la cuestión de las obras de mejora de la Cartuja de cara al Mundial 2030. Son mejoras que afectan principalmente al entorno del estadio, pero también hay arreglos en zonas sensibles que han de acometerse previos a esa cita en la que el recinto sevillano albergará partidos de esa competición internacional. La permanencia del Betis como local debe convivir con estos trabajos o planificar si se pueden realizar durante el año 2029 hasta que se dispute el Mundial.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-10-28 05:59:00

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