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Unsuk Chin: «Los artistas debemos seguir creando cosas nuevas que sean una esperanza»



Todo parecía ir en contra de la pequeña Unsuk Chin cuando en el Seúl de los años 60 empezó a jugar con el piano que su padre, pastor presbiteriano, había logrado comprar para acompañar las celebraciones en su parroquia. Como la familia no tenía dinero para pagarle lecciones, tuvo que ir aprendiendo ella sola, sobre la marcha, hasta que logró acompañar a su hermana, que cantaba en las misas. Con doce años, un profesor le sugirió que estudiara composición. Mujer compositora y autodidacta en Corea del Sur a finales de los 70, la rechazaron dos veces en los estudios de composición en la Universidad de Seúl. A la tercera la admitieron, pero solo porque no había suficientes aspirantes. Acabada la carrera como la primera de su clase, obtuvo una beca para ir a estudiar con el compositor György Ligeti en Berlín. Ya no volvió a vivir en su país, y ahora es la última galardonada con el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA. Su música ha sonado en los principales escenarios de ciudades como París, Berlín y Londres, por grupos y directores como Kent Nagano, Simon Rattle y el Ensemble Intercontemporain, con el que empezó a colaborar hace más de tres décadas. Vistas en perspectiva, ahora todas aquellas dificultades iniciales tienen una lectura positiva: «Quizás esto fue bueno, porque mi pensamiento musical es muy libre. Tuve que luchar mucho, lo que me dio mucha energía y me enseñó a superar las dificultades. Fue una gran ventaja». El premio «fue una gran sorpresa» cuando la llamaron para comunicarle el fallo del jurado. «Solo gritaba: ‘¡Dios mío, no puedo creerlo!’. Nunca imaginé que ganaría este premio », un galardón que en los últimos años ha distinguido a otros gigantes de la composición contemporánea como Arvo Pärt, Philip Glass, Peter Eötvös, Toshio Osokawa, George Benjamin y Thomas Adès. Entre sus obras de juventud destaca ‘Die Troerinnen’ (‘Las troyanas’) , de 1986, en la que se ponen ya de manifiesto muchos de los rasgos de su lenguaje y su manera de entender la música. Está basada en la obra de Eurípides, lo que de entrada supone una mirada profunda hacia la tradición europea y, al mismo tiempo, a la literatura. Para la compositora, las influencias están no solamente en otros creadores musicales, sino en cualquier disciplina artística: «Me inspiran desde la música barroca hasta la contemporánea, pasando por la música tradicional de diferentes países. Y no solo la música, sino que también bebo de la literatura, el arte y todo lo que leo, escucho, veo y experimento. La inspiración proviene de toda mi vida». Ya a principios de los noventa, ‘Akrostichon-Wortspiel’ le abrió las puertas al panorama internacional. Su inspiración en el surrealismo y en el lenguaje fascinó a programadores y al público de la música contemporánea. De buena parte del mundo, que no todo: en España es todavía muy desconocida , si no fuera porque las grabaciones con su obra, al contar con intérpretes de la talla de los mencionados, no pasan desapercibidas a un sector muy concreto de los aficionados. «Creo que mi último concierto en España fue hace casi 10 años, en Barcelona; mi música no se ha interpretado mucho en España. Espero que esto cambie gracias a este premio». El lenguaje de Unsuk Chin juega sobre todo con texturas sonoras, siguiendo la estela de su maestro Ligeti, pero también, y sobre todo, una manera de trabajar con la libertad que le brinda su formación inicial autodidacta. Sin demasiadas reglas, sin mucha preocupación por las formas y los géneros, es capaz de trabajar con ideas sonoras muy diversas y contrastantes , en obras que fluyen y sorprenden continuamente pero que, al mismo tiempo, crean universos con sentido pleno y coherencia mientras dura su interpretación. Es una abstracción exquisita que, en su elevación, renuncia a arraigarse en referentes demasiado concretos. Así, aunque admite que grandes músicos como Mahler usaron «influencias de la música popular de su época», duda de que se puedan encontrar de sus obras con la música para consumo de masas actual. Sin embargo, «sí hay una conexión con la música tradicional coreana ». Concretamente, con el teatro Pansori : «Es como una ópera interpretada por una sola persona, donde el cantante narra la historia y asume todos los roles. Esta tradición sigue muy viva, y planeo incorporar algunas influencias del Pansori en un proyecto futuro». Hablando de proyectos, explica que actualmente trabaja con ahínco en un concierto para trompeta y orquesta que estrenará la Filarmónica de Nueva York el año que viene con el sueco Håkan Hardenberger como solista. Mientras trabaja, no logra abstraerse del todo de las noticias: «La situación actual es realmente preocupante y aterradora ». La música, para ella, nos sirve para recordar que podemos hacer cosas mejores que bombardearnos entre nosotros. «Los artistas no podemos cambiar las cosas directamente, pero en tiempos difíciles debemos seguir creando cosas nuevas: música, poemas, cuadros… Debemos seguir creando arte, que sean una esperanza para hacer del mundo un lugar mejor».



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Author : (abc)

Publish date : 2026-03-22 01:25:00

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