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Tres paseos en barco por ríos y canales para disfrutar del buen tiempo



A medida que las horas de luz aumentan, las lluvias se convierten en algo aislado y el sol empieza a calentar con fuerza, las ganas de salir a la calle, de organizar escapadas de fin de semana y de realizar rutas y excursiones a espacios naturales crecen exponencialmente. Una de las opciones más apetecibles para esta época son los paseos en barcos y, más concretamente, los que se realizan por ríos y canales , pues es en primavera cuando la naturaleza muestra sus tonos más vibrantes. Desde el famoso Canal du Midi francés, pasando por el río portugués Sado, hasta el hipnótico Parque Natural Arribes del Duero , estas tres rutas brindan experiencias únicas con las que llenar un álbum de fotos, o la galería del móvil. Al oeste de Castilla y León, entre Zamora y Salamanca, el río Duero no solo hace de frontera natural con Portugal, sino que se encajona dando forma a uno de los paisajes más espectaculares del interior del país, el Parque Natural Arribes del Duero. Sus cañones, esculpidos por el agua a lo largo de millones de años, están entre los más profundos y extensos de toda la Península y su relieve pertenece al dominio del Zócalo Paleozoico y está constituido fundamentalmente por granitos y granodioritas. Bajo los límites de este espacio natural se encuentran un conjunto de localidades con mucho encanto, como Fermoselle (parte zamorana), un pueblo colgado entre riscos de calles empedradas, bodegas excavadas en las rocas, miradores de excepción y un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico, o San Felices de los Gallegos (parte salmantina), una villa cuya imagen está marcada por su fortaleza medieval del siglo XII y un coqueto centro histórico. Los cortados y formaciones de roquedos de las márgenes fluviales resultan el biotopo más característico de este enclave y es donde se localizan las especies de mayor valor faunístico. Resguardado de los vientos, este rincón cuenta con una temperatura media anual bastante suave, lo que favorece la presencia de una gran riqueza vegetal con una gran abundancia de especies típicamente mediterráneas y en la que destacan algunos cultivos que no son propios en esta latitud como olivos, vides o almendros. Para disfrutar de estos paisajes desde una perspectiva única, la que ofrece las aguas del propio río Duero, se puede realizar un crucero fluvial. Existen diferentes opciones. En primer lugar, está el que sale de Miranda do Douro , un navío-aula de la Estación Biológica Internacional con cubierta acristalada y climatizada con capacidad para 120 personas y dos terrazas. El paseo, que dura 1,15 horas, incluye una degustación de vinos de Oporto y guía. Durante el recorrido se puede admirar la imponente verticalidad de este cañón, así como la ciudad fronteriza desde la que parte. Éste se puede contratar a través de Civitatis por 18 euros por persona . Otra opción es realizar el crucero por el Parque Natural a su paso por Fermoselle a bordo de un catamarán con capacidad para tan solo 12 personas. La duración es de entre dos horas y dos horas y media y el recorrido ofrece unas vistas espectaculares entre la presa de Bemposta y la de Picote , así como la oportunidad de observar, con suerte, águilas reales, buitres y cigüeñas negras, entre otras especies. El precio es de 30 euros por persona . Pierre-Paul Riquet, hombre de negocios que nació en el seno de una familia burguesa, tenía el sueño de conectar el Atlántico con el Mediterráneo por el interior. Esta idea llegó a oídos del rey Louis XIV, quien en su intento por convertir a Francia en una gran potencia decidió llevar a cabo tal colosal obra. Construido entre 1667 y 1681, el Canal du Midi, que atraviesa la región de Occitania , es uno de los más antiguos de Europa que todavía está en uso. Éste tiene una longitud de 240 kilómetros y empieza en la ciudad de Toulouse, llega hasta la laguna de Thau Marseillan y, después, al mar vía Sète pasando por hasta cuatro departamentos: Haute-Garonne, Aude, Hérault y Tarn. A lo largo del recorrido se pueden ver hasta 328 obras de arte . A destacar son la Presa Saint-Ferréol, reserva de agua artificial que se convirtió en el momento de su construcción –1667 a 1672– en la más grande de occidente; la Percée des Cammazes en la Montagne Noire, un túnel que permite que las aguas de la montaña lleguen a la citada presa; el Pont-Canal du Répudre, uno de los puentes canal más antiguos del mundo que aún funciona, el Tunnel de Malpas, el primer túnel navegable del mundo; la esclusa redonda de Agde conocida como la ‘rotonda del canal’, o El Pont-Canal de l’Orb en Béziers, el más largo del canal. El canal du Midi, con 18 metros de ancho en la superficie, diez metros de ancho en el fondo y una profundidad de 1,9 metros, es una de las obras de ingeniería civil más formidables de Europa del siglo XVII, así pues, no es de extrañar que el canal, su sistema de abastecimiento en la Montagne Noire y sus extensiones del siglo XVIII, como los canales de Brienne, Jonctiom y La Robine fueran declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Este es el primer destino de turismo fluvial en Francia con cerca del 30% del tráfico nacional y 70.000 pasajeros al año, por lo que recorrer en barco un tramo de esta vía es una experiencia casi obligatoria para quienes visitan esta región, una divertida actividad que permite convertirse en marinero por unas horas o días. Para ello se puede alquilar un barco en una de las múltiples empresas situadas en el propio canal que ofrecen diferentes modelos que pueden acomodar de dos a doce personas. Lo mejor de todo es que no es necesario tener ningún permiso especial para llevar estas embarcaciones, basta con recibir una breve explicación previa. Se navega a un máximo de 8 kilómetros por hora y a una media de 6 km/h. Las principales empresas de alquiler están situadas en Port-Lauragais, Carcassonne, Lattes y en el puerto de Le Somail. Los precios  por semana para una embarcación destinada a una familia están entre los 1.000 y los 4.000 euros , cifra que varía en función de las características y comodidades del barco. Una de las etapas más recomendables e interesantes del recorrido es la de las nueve esclusas de Fonseranes , situadas a la altura del pueblo de Béziers. Cada año alrededor de 8.000 embarcaciones atraviesan este tramo. Para poder conectar el canal con el río Orb –paso obligado de los barcos que llegaban a Agde– Riquet tuvo que construir una esclusa totalmente diferente a lo que venía haciendo en el resto del recorrido, pues había que salvar un gran desnivel. Una vez más, éste hizo una grandísima demostración de su talento creando una esclusa con múltiples cámaras. Este escalón de agua compuesto por ocho esclusas ovaladas y nueve puertas en fila permite salvar un desnivel de más de 21 metros en 315 metros de longitud. A unos 50 kilómetros de Lisboa, el municipio Setúbal atesora bajo sus límites espacios naturales de gran belleza y valor medioambiental. Desde la Sierra de Arrábida , un paisaje con una superficie de 11.000 hectáreas con más de 1.400 especies de plantas –incluyendo 70 especies raras y endémicas– declarado Reserva de la Biosfera, pasando por un conjunto de playas paradisíacas de aguas transparentes y fina arena, hasta la Reserva Natural del Estuario del Sado . En la bahía de esta localidad desemboca el río Sado, que nace cerca de Beja y recorre 180 kilómetros hasta llevar sus aguas junto a las del océano Atlántico formando un estuario de gran biodiversidad e historia, pues éste baña las ruinas del mayor centro industrial de salazones del Imperio romano. Aquí, entre marismas, bancos de arena, campos de arroz y enormes bosques y cañaverales se pueden ver más de 250 especies de aves –lo que hace que sea un buen punto de observación–, así como una de las pocas comunidades de delfines residentes en Europa que acompañan los barcos que cruzan a la península de Troia, y algunas especies amenazadas como el murciélago negro y la nutria. Por su parte, en otoño e invierno los flamencos cubren el estuario con un manto rosado. Un lugar emblemático para conocer las raíces históricas de este enclave es el Moinho de Maré da Mourisca , un molino de mareas que sirve como testimonio del ingenio humano adaptado a la fuerza de la naturaleza. Restaurado en 1995 respetando su estructura original, este molino que estuvo activo hasta los años 60 permite conocer de cerca su funcionamiento, así como disfrutar de diferentes talleres y actividades educativas que permiten profundizar en el mundo de la ornitología y conocer las especies que habitan en el estuario. Para admirar este bello paisaje, además de caminar por los diferentes senderos que recorren la reserva, se puede realizar, por ejemplo, una excursión en un velero privado con capacidad para hasta seis personas por las playas de la Sierra de Arrábida y el estuario del Sado. El precio del alquiler del barco por cuatro horas es de 290 euros . También se puede optar por un paseo a vela en los galeones de la sal, embarcaciones tradicionales que recorren el río hasta Arrábida, o incluso en una trainera.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-03-31 10:01:00

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