El barcelonismo dividido por la prisa por ganar la Liga y tener el pasillo del Madrid, o por obtener el título ganando el clásico. Otro sentimiento encontrado: ¿desear como siempre la derrota del Madrid , o en este caso, contra el Espanyol, preferir una victoria blanca para complicar la permanencia a los pericos? Son dudas parecidas a las que pueden tener los merengues si llegan a la final PSG y Atlético de Madrid. ¿Qué odio prevalecerá? ¿Contra Luis Enrique o contra el Cholo? Son preguntas que sobre todo nos hacemos por la poca importancia de cuanto fue aconteciendo en el partido durante los minutos primeros. Al margen de estas consideraciones, y hablando sólo del espectáculo, y de poner a los aficionados en el centro, tal vez la Liga pudo hacer algo más por favorecer que un equipo pueda celebrar el título ganando un partido y no teniendo que esperar a lo que otro haga al día siguiente. Los ingresos son importantes, y los compromisos empresariales, pero es devaluar la esencia del fútbol tener que vivir la gloria en diferido. Osasuna se defendía con rigor, el Barcelona atacaba con insistencia pero sin precisión. Para que los lectores que no vieron anoche el partido se puedan hacer una idea de lo que fue, piensen en exactamente lo contrario del PSG-Bayern. Era la otra cara del fútbol. Los asistentes se entretuvieron haciendo aviones de papel con las cartulinas del mosaico y lanzándolos al terreno de juego. Era todo tan malo que parecía que se estuviera jugando en el viejo Sadar. Fútbol obrero, plomizo, gris, previo a la reconversión industrial. Budimir para alegrarnos hizo una gran jugada personal, patrocinada por un apático Cancelo, pero acabó chutando al palo. Ni en lo que merecía fue brillante, lo llegó a ser el partido pamplonés. Flick estaba tan dormido como todos nosotros, el partido empezó a la hora en que nuestro abuelo teutón suele acostarse. Partido infumable, impropio de una competición importante. Otra idea lateral, para no aburrirles con la crónica de la nada, es que cuando el Barça gane la Liga, haría bien en dar descanso a sus jugadores titulares y dejar minutos de lucimiento para los chavales. Lo mismo para el Madrid y los demás equipos que no se jueguen nada. Los que tienen que ir al Mundial necesitan descansar antes de viajar a los Estados Unidos. Primero, para rendir como Dios manda con España, y luego, porque si no descansan ahora, con lo que les quedará después no será suficiente para afrontar el inicio de la Liga en agosto en condiciones óptimas para no lesionarse. Nos gusta el fútbol, cada partido es importante, pero hay que pensar con un poco de cerebro. Ni es razonable el despropósito horario de este fin de semana, ni sería lógico exponer a deportistas de élite a una lesión completamente prescindible por partidos que han perdido cualquier trascendencia una vez asegurado el título liguero. El Barça volvió del descanso un poco más despierto, pero más como quien se levanta para ir al baño y luego no puede dormir, que como el que desayuna con el primer café del día. De todos modos al partido no le cambió la cara, ni el ritmo, ni la decadencia. Osasuna trataba de hilvanar ataques que morían antes de nacer y daba lástima. Dani Olmo era como hablarle a un muro ciego durante dos horas, y además las dos de pie. Gavi, Olmo y Roony fueron sacrificados en favor de De Jong, Ferran y Rashford. Cambio táctico de Flick, con Ferran y Rashford como extremos y Fermín volviendo a la mediapunta. Y sin saber muy bien cómo, de la oscura niebla regresaron dos muertos y Rashford con un centro tenso y exacto -Osasuna le dio todo el tiempo que necesitó para prepararlo- dio medio gol y Lewandowski puso la otra mitad de un gran cabezazo. Ferran marcó el segundo y Osasuna, Raúl mediante, recortó distancias. Hechos los deberes, mañana el Madrid decidirá si hace el paseíllo o se lo juega a la moneda lanzada del clásico.
Source link : https://www.abc.es/deportes/futbol/barca-prepara-ganar-liga-20260502230732-nt.html
Author : (abc)
Publish date : 2026-05-02 21:07:00
Copyright for syndicated content belongs to the linked Source.