Hazte con todos. Contra todos. Pokémon despertó en 1996 el espíritu aventurero de millones de niños que aspiraban a completar su Pokédex. Su popularidad fue inmensa y su vigencia es admirable. Hoy sigue siendo la franquicia de medios (películas, videojuegos, juguetes, libros y ‘merchandising’) más rentable del mundo y los entrenadores Pokémon quieren ser parte de las ganancias. Ahora no solo se juega, también se especula. El 30 aniversario de la franquicia promete un repunte de la pokemanía. Para ello, The Pokémon Company ha preparado ediciones especiales de las cartas con las que revivirá los inicios de este universo para los nostálgicos, captará nuevos adeptos y, por el camino, moverá unos cuantos millones de euros gracias al entramado creado en torno a la reventa de cajas cerradas y figuras sueltas. El negocio, que experimentó un ‘boom’ tras la pandemia, se articula en torno a dos modelos: la venta de cajas cerradas y, por otro lado, la de cartas sueltas. El primero de ellos es el más «estable», pues «el producto sellado oscila menos», cuenta Jordan Gómez, encargado de la sección de Pokémon de la tienda Metrópolis Center, en Madrid. De hecho, asegura que hay colecciones como ‘Cielos evolutivos’ (lanzada en 2021) donde las cajas son aún más caras que las cartas sueltas. Se explica, en parte, por el misterio de no saber qué hay dentro y que su contenido esté impoluto. Las colecciones más codiciadas son ‘Legendary collection’ -«tiene un brillo que no ha vuelto a salir»- y ‘Skyridge’, apunta. Un único sobre de ‘Legendary collection’ se encuentra en el portal de referencia Cardmarket por 4.999 euros -un Charizard en perfecto estado de esta edición se vendió el pasado marzo a 90.000 euros-; el de ‘Skyridge’ por 3.500 euros. Este mes de septiembre, la fiebre se ha disparado con la ‘Elite Trainer Box’ (ETB) que lanzó Pokémon por el 30 aniversario. A 60 euros por unidad, millones de seguidores han soportado esperas en los establecimientos físicos y remotos para hacerse con, al menos, una de ellas. Las colas han sido larguísimas, Metrópolis Center ha visto cómo los interesados hacían incluso noche para comprarlas. «La espera empezó sobre las 3 de la mañana y a las 8 la cola ya llegaba a la frutería de la esquina», recuerda Gómez. «Abrimos a las 11 y a la 1 ya estaba todo vendido», añade. En Estados Unidos la expectación llegó a tornarse en agresividad, concretamente en Connecticut, donde un revendedor fue detenido por propinar un puñetazo a otro hombre. Se trata, en su mayoría, de un público masculino de entre 20 y 25 años, aunque «cada vez hay más mujeres coleccionando», apostilla el encargado, que observa que la colección de cartas Pokémon «también se está convirtiendo en una actividad para hacer en pareja». Jaime Ramos fue uno de los que acudió el pasado viernes 18 de septiembre a Metrópolis a comprar una caja. Interesado en obtener cartas para jugar y coleccionar -«hay cartas bastante bonitas»-, recuerda que esperó en la tienda «alrededor de 1 o 2 horas», pues «había muchísima cola». Al final pudo conseguir el Tandemaus que buscaba. No tuvo la misma suerte en Metropólis Juan Rodríguez, inversor y con estudios en finanzas, quien, no obstante, se hizo con «bastantes cajas» en otros comercios. «Abro algunas para mí y otras me las guardo como inversión a largo plazo. Si las he comprado a 60 euros y una persona me paga 120, las tengo que vender. Es un beneficio que yo utilizo para comprar más cartas y seguir aumentando mi colección», explica Rodríguez, también fan de la franquicia. Según estima el encargado de la tienda, entre el 60 y el 70% de las personas que se acercaron el pasado viernes lo hicieron «para el uso y disfrute» de las cajas y no con afán especulador. No obstante, admite que la apuesta especulativa es acertada, pues «tendrá un stock limitado». Otros como Miguel Ángel Belando, que regenta la tienda online ‘Magicard’, consideran que, en concreto con las cajas del 30 aniversario, el retorno podría no ser tan elevado si The Pokémon Company continúa lanzando al mercado promociones de este evento o si, en el futuro, vuelve a producir unidades de la caja ‘Elite Trainer Box’, principal reclamo de este mes. En paralelo, está el negocio de cartas sueltas, que puede registrar los mayores récords: «Una carta que pasa por el proceso de autentificación y obtiene la nota máxima sigue siendo lo más caro», explica Gómez que, sin embargo, incide en que «lo que más dinero da de forma estable y consecutiva es el material sellado». Portales como Cardmarket gozan de fiabilidad para medir el valor de una figura. «Es la plataforma por excelencia», cuenta, aunque matiza que a la hora de rastrear cartas de «cierto valor» realizan «una labor de investigación larga para dar con su precio adecuado». A fecha de publicación del artículo, un vendedor tasa un Charizard de la edición ‘P Promos’ (2001-2002) en un millón de euros. Un Mew RGB se ha convertido en la figura más demandada de esta nueva colección por el 30 aniversario de la franquicia (su precio en la reventa supera los 2.000 euros a fecha de publicación del artículo), pero la cifra más elevada se registró con la venta del popular youtuber LoganPaul, que, tras adquirir un Pikachu Illustrator por 4,3 millones de euros, cerró su venta en 13,5 millones. Fue récord Guiness. Cantidades del todo desorbitadas que, incluso, han despertado el interés de los grupos criminales. El pasado mes de abril, la Policía Nacional destapó a una banda que blanqueaba dinero del narco con la compra de cartas Pokémon en Marbella. Rodríguez, como inversor, también tiene claro que el de las cartas sueltas es un negocio menos estable, aunque le dedica tiempo a revisar Cardmarket. Ruiz visita el mismo portal para completar su colección y Gómez está incluso al tanto del comercio internacional para su negocio: «Hacemos importaciones de otros países. Este año intentaremos movernos a todas las partes del mundo». Pese a invertir en la reventa, Rodríguez se desmarca de la etiqueta de especulador: «Un inversor está involucrado en el ‘hobby’. El especulador no tiene ningún tipo de emoción por lo que compra, solo lo hace para ganar dinero y estafar a gente que no entiende», opina. Por su parte, Ruiz, interesado únicamente en jugar y coleccionar, entiende la motivación inversora en las cartas Pokémon aunque no lo considera «ético». Se acuerda de este episodio reciente con las cajas ETB y lamenta que muchos fans se quedan sin ese producto «tan deseado» por la alta demanda del mismo. Un artículo es valioso por su singularidad. Principalmente, está definido por el número de unidades que se conservan del mismo en buen estado, aunque entran en juego factores como el dibujo del pokémon, su popularidad entre los fans, la edición a la que pertenece, la rareza, la textura de la carta o, incluso, el idioma. «Una carta en inglés siempre va a tener más valor», asegura Gómez, aunque otra en español o japonés podría alcanzar mayor precio de reventa si su disponibilidad es menor. Su valía para el juego de mesa no influye en el precio que tenga en el mercado, explican los usuarios que han acudido a Metrópolis a disputar su habitual torneo de los jueves. En esta tienda, presumen de un Eevee con un poncho del diseño de un Umbreon que cuesta 6.249 euros. En la comunidad «gusta mucho cuando se unen dos pokémon en la misma carta», introduce Gómez sobre el artículo más valioso de la colección de Metrópolis, cuyo valor se multiplicó al obtener la máxima calificación de PSA, una empresa encargada de verificar la autenticidad de las cartas y evaluar (en el mundillo se dice ‘gradear’) el estado de la misma. Artículos de gran costo que están asegurados, puntualiza Gómez, aunque no han lamentado ningún episodio violento en el establecimiento hasta ahora. Aunque en este mercado se congregan los más expertos en Pokémon, quien no haya consumido jamás la franquicia podrá adivinar también las tres cartas más recurrentes el ránking: Pikachu (22 de 100), Charizard (9) y Mew (7), presentes en el imaginario colectivo. Los entrevistados mencionan también a Rayquaza (2) y la presencia de otros legendarios entre las cartas cotizadas. Sin embargo, Pikachu y sus ponchos no están tan cotizados como otros. Aunque la suma de todas sus cartas del ránking coloca al roedor también entre los valores más altos, a nivel individual tras la joya de la corona de Charizard los siguientes en el ránking son las cartas raras de Gengar (40.000 euros), Zoroark (34.999, pese a ser de la quinta generación), Lugia (29.500) y Mudkip (28.500). Falsificar los artículos puede ser tentador, aunque el trabajo de empresas como PSA (es la más reconocida por la comunidad) ofrecen garantías a los inversores y coleccionistas. Al valorar del 1 a 10 la carta, define su estado de conservación y, al mismo tiempo, incrementa el valor de la misma en caso de obtener una alta calificación «Puede llegar a multiplicar su precio por 10 o 100», explica Gómez. Eso sí, la alta demanda para obtener dicha certificación puede alargar el tiempo de espera a los dos o tres meses, tiempo que provoca que su monto varíe «para bien o para mal». Cardmarket, Collectr o Ebay son portales de referencia para consultar el valor de las cartas y predecir su comportamiento en el mercado. A la hora de abrir un sobre, los usuarios también acuden a aplicaciones como DittoDex para escanear las cartas en el momento y estimar la rentabilidad que pueden llegar a obtener. No obstante, invertir en el mercado de las cartas Pokémon es una decisión que conviene meditar. Rodríguez analiza que aunque «hay un auge total y gente haciendo mucho dinero, no es para cualquiera». Se refiere al conocimiento imprescindible de la materia y a que se necesita disponer de «mucho dinero detrás para invertir». En la misma línea, Gómez coincide en «hacer un trabajo de documentación», invertir en el producto que tenga «más reclamo» y no «dar tumbos hasta encontrar la solución». En este sentido, el portavoz de FACUA, Rubén Sánchez, analiza que el fenómeno referente a las cartas Pokémon no es ajeno al resto del mercado del coleccionismo. «Si hay poca oferta, se provoca especulación y hace que los compradores de forma legal puedan multiplicar varias veces el precio original a la espera de que haya gente dispuesta a pagar esas cantidades». Por tanto, descarta cualquier ilegalidad en el mismo siempre y cuando no haya engaños a la hora de «hacer creer que están vendiendo un tipo de cartas que en realidad estén rotas o deterioradas. La especulación a la que tanto nos tienen acostumbrados las grandes multinacionales se mimetiza por parte de ciudadanos de a pie», reflexiona. Más allá del mercado y las inversiones, la vigencia de Pokémon se explica por su relevo generacional. Los niños piden a sus padres -que antaño dedicaban tardes al Pokémon Rojo en la Game Boy- que les compren peluches de su criatura favorita. Los fans de hoy, que muchos de ellos ni habían nacido cuando la franquicia se popularizó, siguen juntándose para jugar a videojuegos o cartas. Cada jueves, Metrópolis acoge torneos de dos horas y media. Cinco rondas de media hora cada una. Pikachu vs. Gengar, Latias vs. Lugia… la pokemanía, enamorada de su universo o contaminada por la especulación, está más viva que nunca.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-09-27 22:15:00
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