Eduardo Barrachina, presidente de la Cámara de Comercio española en Londres , falleció el domigo haciendo gala en su lucha contra la enfermedad de la misma elegancia, coraje y consideración para sus amigos que caracterizaron su vida. Fue un incansable impulsor de las relaciones comerciales entre los dos países que amaba, Reino Unido y España, un brillante columnista, reputado clubman y apasionado viajero. Si medimos esa espuma que queda de una vida por la marca que deja en los amigos, Eduardo murió en pleamar. Londres está de luto, no sólo la comunidad española, la cual le adoraba, sino también los