«Las uvas de la suerte sólo traen buena suerte si te las comes con pepitas , si no, no tiene mérito». Ahí radica la clave, no vale recurrir a las nuevas variedades sin semilla s, que se tragan más rápido y sin la dificultad de acabar antes del fin de las doce campanadas. La intrigante advertencia no sale de boca de ningún adivino, pitonisa o aficionado a la brujería que explota las supersticiones, sino de un representante del sector agrario - Ramón Espinosa , de la asociación Asaja Alicante - quien ha lanzado un alegato a los españoles para que