El primer fin de semana de Cuaresma siempre deja imágenes llenas de intensidad y recogimiento , y aunque la lluvia haya limitado algunos momentos en la calle, la fe y la devoción han brillado con fuerza en el interior y fuera de los templos. Las hermandades, fieles a su compromiso, han sabido adaptarse y mantener viva la esencia de este tiempo litúrgico, ofreciendo instantes de oración ante sus titulares. En estos días, incluso en la brevedad de las salidas o en la intimidad de los altares, se hace palpable cómo la fe se mantiene firme, alimentando el espíritu de los