El adiós de Miguel Ángel Gallardo como secretario general del PSOE de Extremadura, trazado casi como una crónica de una muerte -dimisión- anunciada, abre un nuevo tiempo en el seno del Partido Socialista de Extremadura , que ha acabado, con los desastrosos resultados del domingo, entregando la cuchara en el que era un bastión casi inexpugnable. El suelo lo ha fijado el propio Gallardo, con una caída de diez escaños, hasta los 18, en un escenario hace años inimaginable para los socialistas extremeños, y ahora arranca un largo periodo de reconstrucción. En esta nueva etapa, tendrá mucho que decir el