Continúan los movimientos en la hostelería sevillana . Ni siquiera el hecho de que estemos en la recta final del
Aterriza un vikingo en la cumbre de la estación de esquí en Valdelinares, sensación grande en una montaña repleta de público, máxima animación, brazos en alto, gente que corre con muletas junto a los ciclistas.