Hay dulces que saben a calendario. Como si el paladar tuviera memoria, los asociamos a un momento concreto del año. Le pasa al roscón de Reyes con el seis de enero, y le pasa, cómo no, a los pestiños , que regresan a nuestras mesas —y a nuestras vitrinas favoritas— con la llegada de la Cuaresma y los días grandes de la Semana Santa. Este goloso bocado lleva siglos endulzando los tiempos de recogimiento. Su elaboración no tiene grandes misterios: masa de harina trabajada con mimo, un reposo breve, forma característica y un buen baño de miel (o, según gustos, melaza o azúcar con canela). El resultado, un clásico que atraviesa generaciones y barrios, desde los conventos hasta las confiterías más concurridas. Aunque hacerlo en casa es posible, son muchos los que prefieren dejarlo en manos de los que mejor lo hacen. Porque en Sevilla , cuando llega esta época, hay hornos que sacan auténticas joyas en forma de pestiño. Dulces que saben a tradición y a sobremesa con café. Y como no hay penitencia que no mejore con algo de azúcar, aquí va una ruta para encontrar algunos de los mejores pestiños de Sevilla. Hablar de pestiños en Sevilla y no mencionar La Campana sería casi un sacrilegio. Fundada en 1885, esta confitería centenaria ocupa una esquina privilegiada en el corazón de la ciudad, justo en el inicio de la calle Sierpes, epicentro del paso cofrade durante la Semana Santa. Aquí, el trasiego de nazarenos y mantillas se cruza con el de los golosos que se acercan a por sus dulces de temporada. Entre vitrinas repletas de especialidades, los pestiños (así como sus torrijas) ocupan un lugar destacado en esta época del año. Con casi un siglo de historia a sus espaldas, Los Ángeles se ha ganado su sitio entre las pastelerías más queridas de la ciudad. Fundada en 1932, esta pastelería artesana es un clásico de la Semana Santa sevillana, donde el aroma a miel y canela marca el ritmo del calendario. Sus pestiños, disponibles tanto en tamaño mediano como pequeño, se pueden elegir con miel o rebozados en azúcar. También preparan torrijas y otros dulces tradicionales que no faltan en esta época. Su obrador mantiene el sello casero que los ha hecho conocidos y su oferta se extiende más allá de un solo local: cuentan con tiendas en C/Almirante Apodaca, 13, C/Adriano, 2, C/San Pablo, 1 y Avenida de Finlandia, local 9. Además, ofrecen venta online, para que nadie se quede sin probarlos. Fuera del bullicio del centro, en pleno barrio de Los Remedios, se encuentra este obrador familiar que lleva desde los años 60 trabajando de forma artesanal una repostería muy ligada al calendario. En Cuaresma, su escaparate se llena de clásicos, con los pestiños como protagonistas. Aquí se pueden encontrar tanto en su versión más tradicional como con un toque distinto: los de chocolate, que son una opción a tener en cuenta para quienes buscan algo diferente sin salirse del espíritu de la receta original. Además, cuentan con un amplio surtido de dulces y tartas, y opciones sin lactosa o sin azúcar, pensadas para que nadie se quede sin su capricho. Tradición del barrio, hecha a mano y con mimo. En plena calle Santa Ana, muy cerca de la plaza de San Lorenzo, las hermanas carmelitas descalzas llevan dos décadas elaborando dulces como parte de su sustento. Entre oraciones y labores conventuales, han convertido su obrador en uno de los más apreciados de la ciudad, sobre todo cuando llega la Cuaresma. Sus pestiños, de tamaño diminuto y sabor reconocible, son ya un clásico sevillano. Se venden principalmente en el torno del convento, aunque también llegan a tiendas especializadas como El Torno e incluso a grandes superficies como El Corte Inglés. Junto a otros dulces como las trufas, las pastas alemanas o los cordiales de Totana, los pestiños, las empanadillas y las mantas son las elaboraciones que más demandan sus fieles clientes, recetas que han heredado de sus mayores. Con casi siglo y medio de historia a sus espaldas, Confitería Rufino es sinónimo de tradición repostera. Aunque su obrador está en Aracena, su vinculación con Sevilla ha sido tan fuerte que, desde 2019, cuentan con un despacho propio en la ciudad, donde traen a diario sus especialidades más conocidas. Entre una larga lista de dulces —desde yemas y tocinillos de cielo hasta milhojas, cremas o borrachos— también se cuelan sus pestiños, que mantienen la línea artesana de la casa. En su local de Sevilla, situado junto a la plaza de Cuba, se puede disfrutar del sabor que ha hecho célebre a Rufino en toda Andalucía, con una puesta en escena que rinde homenaje al estilo clásico de sus vitrinas originales. Tradición serrana, pero con acento sevillano. Nos salimos de la capital en dirección a Castilleja de la Cuesta, donde también hay paradas obligatorias para los amantes del dulce tradicional. En la calle Real, Upita de los Reyes lleva años ofreciendo una repostería casera que no entiende de prisas. Sus pestiños, cubiertos de azúcar, son perfectos para llevar a casa y disfrutar con calma.
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Author : (abc)
Publish date : 2025-04-03 07:28:00
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