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Raíces para la mente



Dedicar apenas hora y media a plantar árboles puede tener un impacto directo y medible en la salud mental. Así lo demuestra un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Instituto de Investigación Biosanitaria que vincula la participación activa en jornadas de forestación con un notable aumento del bienestar emocional y la vitalidad. La investigación, publicada en la revista científica Urban Forestry & Urban Greening, concluye que una sola sesión de plantación de árboles de 90 minutos es suficiente para incrementar las emociones positivas en un 26% y reducir casi a la mitad los sentimientos negativos, como el nerviosismo o la irritabilidad. El estudio se llevó a cabo en los jardines del campus del Parque Tecnológico de la Salud de Granada. Allí, 152 personas adultas participaron voluntariamente en una jornada de forestación organizada en colaboración con la asociación Árboles Contra el Cambio Climático (ACCC Granada). Cada participante plantó dos árboles de especies mediterráneas autóctonas —como algarrobos o encinas— bajo la supervisión de personal especializado. Antes de comenzar la actividad y justo al finalizarla, los investigadores evaluaron el estado emocional y la sensación de vitalidad de los participantes mediante cuestionarios psicológicos validados internacionalmente. No se trataba de impresiones subjetivas o sensaciones vagas, sino de indicadores científicos diseñados para medir cambios en el bienestar psicológico. Tras una sola sesión de plantación, las emociones positivas —como el entusiasmo, la inspiración o la alegría— aumentaron un 26%. Al mismo tiempo, las emociones negativas —irritabilidad, nerviosismo o tensión— se redujeron en un 48%. La sensación de energía y vitalidad también creció, con un incremento del 12%. «La población no solo se beneficia mentalmente por disponer de espacios verdes en las ciudades, sino que participar de forma directa en su creación parece mejorar igualmente la salud mental», explican los responsables del estudio, José Manuel Pérez Mármol y Doğukan Baran Güngörmüş. Además, los investigadores observaron que las personas con una relación previa más estrecha con la naturaleza fueron quienes experimentaron mayores beneficios emocionales, aunque los efectos positivos se registraron en todos los perfiles analizados. Según los autores, plantar un árbol combina múltiples factores beneficiosos. Desde el punto de vista psicológico, se trata de una acción cargada de simbolismo: implica cuidado, compromiso con el futuro y conexión con el entorno, elementos que refuerzan el sentimiento de propósito personal. En el plano fisiológico, el contacto directo con la tierra y el medio natural podría activar mecanismos de relajación del sistema nervioso, reduciendo el estrés y favoreciendo estados de calma. Más allá del ámbito académico, el estudio abre la puerta a nuevas estrategias de promoción de la salud mental basadas en la participación ciudadana. Los investigadores subrayan que las jornadas de revegetación suponen una opción de bajo coste y alta eficacia para ayuntamientos, centros educativos u organizaciones comunitarias. «Involucrar a la ciudadanía en la creación de espacios verdes ofrece un doble retorno», destacan los autores: mejora el bienestar emocional individual y, al mismo tiempo, contribuye a generar infraestructura verde que beneficia al conjunto de la comunidad. En un contexto urbano marcado por el estrés y la falta de contacto con la naturaleza, plantar árboles podría convertirse en una sencilla pero poderosa herramienta de salud pública.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-02-10 00:52:00

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