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¿Se puede morir de pena? Qué dice la ciencia sobre el síndrome del corazón roto



Dolor torácico, falta de aire y palpitaciones tras un fuerte impacto emocional pueden no ser sólo una reacción pasajera, sino la manifestación de una enfermedad cardiaca real, conocida como ‘síndrome del corazón roto’ o ‘síndrome de Takotsubo’; una patología que representa hasta el 3 % de los cuadros que llegan a urgencias con sospecha de infarto, y que se produce cuando una descarga intensa de hormonas del estrés debilita de forma súbita el músculo cardiaco. Aunque en la mayoría de los casos es reversible, tal y como asegura el doctor Roberto Martín Reyes, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz y los hospitales Quirónsalud Sur , Valle del Henares , Toledo y Ciudad Real , este fenómeno sí puede causar complicaciones graves en su fase aguda. «Puede provocar problemas graves como arritmias, insuficiencia cardiaca e incluso, en casos excepcionales, riesgo vital» y requiere atención médica inmediata, especialmente en mujeres a partir de la menopausia, el grupo más afectado, explica el doctor. «Se cree que la caída de los estrógenos puede influir en una mayor sensibilidad del corazón al estrés. Cuando aparece en hombres —menos frecuente— suele estar relacionado con situaciones de estrés físico intenso y, además, tienden a presentar formas más graves», precisa el doctor Reyes. Concretamente, este experto define al llamado ‘síndrome del corazón roto’ como una enfermedad real del músculo cardiaco, conocida médicamente como ‘síndrome de Takotsubo’, en la que el ventrículo izquierdo —la principal cámara de bombeo— se debilita de forma repentina, y deja de contraerse bien. «Se le llama ‘corazón roto’ porque muchos casos aparecen tras un impacto emocional fuerte, como una mala noticia, un conflicto personal, o la pérdida de un ser querido. En otras ocasiones, menos frecuentes, el desencadenante puede ser una situación de estrés físico. Bajo ese estrés intenso, el corazón adopta una forma característica (redondeada y abombada) que recuerda a una vasija japonesa usada para atrapar pulpos llamada takotsubo», explica este cardiólogo. Tal y como prosigue el doctor Martín Reyes, se teoriza que en el origen del síndrome está una descarga excesiva de hormonas del estrés, especialmente de adrenalina y de noradrenalina. «Esa liberación masiva afecta al corazón y provoca que una parte de él deje de contraerse con normalidad. Puede desencadenarlo incluso una ruptura amorosa. De hecho, las situaciones emocionales intensas —rupturas, discusiones, malas noticias, duelos— son uno de los desencadenantes más descritos», advierte. Eso sí, asegura que no sólo se trata de una «enfermedad emocional», sino que también puede ser consecuencia de un estrés físico grave, como una infección severa, un accidente, una intervención quirúrgica importante, o una crisis respiratoria. «Y en un porcentaje de casos, no se identifica un desencadenante claro. En resumen, la clave es la respuesta exagerada del organismo al estrés, no el tipo concreto de situación», aclara el doctor Martín Reyes. El síndrome del corazón roto se puede manifestar igual que un infarto, según precisa este cardiólogo del Hospital Universitario La Luz, alegando que la mayor parte de los pacientes acuden a Urgencias pensando que están sufriendo uno. Aquí enumera sus síntomas más habituales: • Dolor en el pecho opresivo , a veces con irradiación al brazo o a la mandíbula. • Dificultad para respirar , sensación de ahogo o falta súbita de aire. • Palpitaciones intensas o taquicardia , a veces acompañadas de mareo. • Debilidad extrema, náuseas o incluso pérdida de conocimiento. «Lo llamativo es que, aunque la presentación parece la de un infarto clásico, al estudiar las arterias coronarias éstas suelen estar limpias. El problema no es una arteria obstruida, sino un aturdimiento o daño temporal del músculo cardiaco causado por un pico de estrés», añade el doctor Martín, insistiendo que en hay que acudir a Urgencias siempre de inmediato ante cualquier síntoma compatible con un infarto. El doctor Martín Reyes cuenta que el manejo inicial es igual que el de un infarto, para descartar que exista una obstrucción coronaria: «Por ello, debe hacerse de forma inmediata un cateterismo cardíaco. La ausencia de lesiones coronarias y la presencia en el ecocardiograma de una forma abombada y disfuncional del ventrículo izquierdo conforman el diagnóstico clínico». Una vez diagnosticado el síndrome del corazón roto, este jefe de Servicio de Cardiología subraya que el tratamiento se centra en ayudar al corazón a recuperarse mediante fármacos que facilitan su función y reducen la carga de trabajo; controlar la tensión arterial y el ritmo cardiaco, con medicación como los betabloqueantes cuando es apropiado; evitar complicaciones, como la formación de coágulos en el corazón, que en algunos casos requiere anticoagulantes; abordar el estrés emocional, que forma parte de la raíz del problema. «En la mayoría de los pacientes el tratamiento es conservador, pero en casos graves —como cuando aparece insuficiencia cardiaca o shock— puede ser necesario soporte avanzado», indica el doctor Reyes. Eso sí, destaca que la buena noticia es que la mayor parte de las personas recuperan la función del corazón en semanas, o incluso en pocos meses. «Aun así, algunas personas mantienen durante meses una sensación de cansancio o molestias vagas, pese a que las pruebas ya muestren una recuperación completa. Esto es normal y forma parte del proceso», asegura. Es más, mantiene que es una enfermedad reversible en casi todos los casos, lo que la diferencia de muchas otras cardiopatías. En este contexto, recuerda el doctor Martín Reyes , jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz y los hospitales Quirónsalud Sur, Quirónsalud Valle del Henares y Quirónsalud Toledo, que la mejor manera de proteger el corazón del estrés, y de reducir el impacto de este fenómeno sobre el organismo, es haciendo deporte de manera regular, «uno de los mejores moduladores del sistema de estrés». Pero también, a través de técnicas de relajación (respiración consciente, meditación, yoga, etc.); cuidar el sueño y mantener rutinas estables; pedir ayuda ante situaciones emocionalmente difíciles, ya que compartir la carga reduce la activación fisiológica del estrés; y vigilando los factores de riesgo cardiovascular para que el corazón esté en las mejores condiciones posibles cuando enfrenta estímulos extremos.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-02-12 06:57:00

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