El Atlético sigue sin levantarse, de capa caída, frustrados los rojiblancos después de despedirse de la Champions League y ser derrotados por el Celta. A los gallegos les bastó un solitario gol de Borja Iglesias, genial la vaselina del internacional, para desatar la frustración en el Metropolitano, que comenzó el duelo ilusionado pero que acabó pitando a algunos jugadores, como Almada, y que incluso cuestionó los cambios de Simeone en la segunda mitad. Los locales lo intentaron, fueron incluso merecedores del triunfo gracias a la gran actuación de Baena , pero ahora mismo, el equipo está de luto, tristón, casi deseando que llegue el verano para poder resetear y encarar desde cero un nuevo curso. Una dura lluvia, casi granizo, precedió al inicio del choque, ligeramente baja la convocatoria de la afición atlética (52.693) aunque inamovibles los presentes ante la tempestad, estremecedor el himno en el Metropolitano pese a que su equipo venía de una dura caída en Londres y a que las cuatro jornadas ligueras restantes se vislumbraban como una oportunidad para purificar el alma, para recargar la moral de cara a la próxima temporada. Así, los locales saltaron al campo vigorosos, muy pendiente de sus pupilos un encapuchado Simeone, feliz al ver cómo Baena, hoy en el doble pivote junto a Koke, movía al equipo con mucha intención. Sin embargo, fue Lookman el más picante de los colchoneros, primero con un caño tremebundo solo cortado por una mano de Fer López, inexistente el penalti para el colegiado, y segundo con un latigazo tremendo a la cruceta diestra de Radu, al que solo le quedó agradecer la complicidad de la madera. Muy buenas sensaciones enfriadas por la enésima lesión de Giménez: el uruguayo no jugaba un partido desde el cuatro de abril y, en esta ocasión, las lesiones solo le permitieron aguantar 20 minutos sobre el césped. Aprovechó el Celta el mal fario del central para levantar la mano y demostrar que estaba presente en la capital. Los gallegos comenzaron a hilar posesiones cada vez más largas, una de sus grandes señas de identidad, y a inquietar a Oblak, aunque seguían sin poder domar a Lookman ni a Baena, los más influyentes de la tarde con permiso de Llorente , que daba un nuevo recital físico y de conducciones. Suyo fue un disparo cruzado que a punto estuvo de estrenar el marcador para el Atleti, que pese a haber gozado de un buen puñado de ocasiones, parecía gafado de cara a portería. Tras el paso por los vestuarios, los chicos de Simeone mantuvieron la iniciativa, mordaces a la hora de pisar zonas de peligro aunque igual de imprecisos a la hora de la verdad. Su fútbol era notable en cualquier caso, había salido el sol y solo faltaba que alguno de los presentes colocase el pie con corrección. El Celta, por su parte, era incapaz de abandonar la tibieza que le había acompañado desde el inicio, interesantes las apariciones de hombres como Borja Iglesias, Fer López y sobre todo Ratiu , que arrebató a Sorloth uno de los goles de la campaña, genial la estirada del rumano para taponar un remate imposible del nórdico, en el aire, de tacón y a bocajarro. Pasaban los minutos y daba la sensación que los locales estaban muy cerca de estrenar el marcador, incansable Baena a la hora de asistir a sus compañeros, recordando el andaluz al de sus mejores tiempos en el Villarreal y la selección española. Una apuesta que Simeone intentó redoblar con la entrada de los argentinos Almada y Nahuel Molina. Sin embargo, los vigueses despertaron de la siesta por sorpresa. Una pérdida de Koke fue la excusa perfecta para que Fer López filtrase un buen balón a Borja Iglesias , que engañó hasta al apuntador, pues todo el mundo esperaba el misil a la escuadra larga pero fue una exquisita vaselina fue su respuesta ante el entuerto. El tanto del santiagués dejó tocado al Metropolitano, incapaz de digerir además los cambios de Simeone , que quitó a Baena, el mejor, y a Le Normand, que había iniciado el duelo como suplente. Por el francés salió el canterano Cubo , deslumbrante su presentación con un disparo cruzado, chispazo insuficiente para un Atleti al que se le acaba el tiempo para intentar forjar el empate. Tan frustrante era el hacer de los suyos que la afición rojiblanca incluso la tomó con Almada después de un mal control del centrocampista. Por empeño, el Atleti achuchó hasta el final, pero Ratiu y su falta de precisión impidieron el empate.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-05-09 18:24:00
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