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Salón azul, casa de invitados y 63 millones en reformas: así es el espectacular palacio de Máxima de Holanda



Máxima de Holanda cumple 55 años instalada en uno de los palacios más impresionantes y discretos de Europa. Lejos del ruido mediático que rodea a otras casas reales, la reina neerlandesa ha encontrado en Huis ten Bosch el refugio perfecto para su vida familiar junto a Guillermo Alejandro y sus tres hijas. La residencia oficial de los reyes de los Países Bajos se encuentra en pleno bosque de Haagse Bos, en La Haya, y combina siglos de historia con interiores completamente renovados y guiños al arte contemporáneo. Allí, entre salones monumentales, despachos privados y estrictas medidas de seguridad, Máxima vive uno de sus momentos de mayor popularidad dentro de la monarquía neerlandesa. Porque más allá de sus estilismos maximalistas o de su reciente implicación con las Fuerzas Armadas de su país de adopción, la argentina ha logrado consolidarse como el rostro más querido de la Familia Real holandesa, según las últimas encuestas publicadas en Países Bajos. Huis ten Bosch, cuyo nombre significa «la casa del bosque», fue construido entre 1645 y 1648 como residencia de verano de Amalia van Solms y Federico Enrique de Orange-Nassau. Desde entonces, el edificio se convirtió en una de las propiedades históricas más importantes de la monarquía neerlandesa. Su arquitectura está inspirada en los grandes palacios italianos clásicos y gira alrededor del imponente Oranjezaal, conocido como el Salón Naranja, una estancia monumental distribuida en tres plantas y coronada por una cúpula octogonal. A lo largo de los siglos el palacio ha vivido diferentes etapas. Fue ampliado en el siglo XVIII con nuevas alas laterales y llegó incluso a acoger en 1899 la Primera Conferencia Mundial por la Paz impulsada por el zar Nicolás II. Durante la Segunda Guerra Mundial la residencia estuvo a punto de desaparecer. Los alemanes tenían previsto derribar el edificio en 1943, aunque finalmente el plan nunca llegó a ejecutarse. Décadas después, la reina Beatriz convirtió Huis ten Bosch en su residencia habitual. Sin embargo, no fue hasta 2019 cuando Guillermo Alejandro y Máxima se instalaron definitivamente allí junto a sus hijas Amalia, Alexia y Ariane. Antes de la llegada de los actuales reyes, el palacio fue sometido a una profunda restauración que duró cinco años. Las obras incluyeron la rehabilitación de techos históricos, la restauración de fachadas y la sustitución completa de parte de la estructura interior. También se recuperaron los colores originales del siglo XIX, incluyendo el característico tono arenisca de la fachada y las ventanas verdes que hoy distinguen la residencia. Pero lo más llamativo de Huis ten Bosch es cómo la tradición histórica convive con elementos completamente contemporáneos. Máxima y Guillermo Alejandro apostaron por introducir piezas de diseño moderno y obras de artistas neerlandeses actuales en varias zonas del palacio. Uno de los espacios más comentados es el conocido como ‘Salón del ADN’, una instalación artística creada por Jacob van der Beugel con más de 60.000 piezas amarillas que representan la secuencia genética de la Familia Real. También destaca la enorme escultura lumínica instalada en el hall principal, obra del estudio Studio Drift, que sustituyó a la clásica lámpara de araña.   Aunque gran parte del palacio permanece alejado de la mirada pública, algunas imágenes difundidas oficialmente han permitido descubrir cómo son los espacios privados de los reyes. El despacho de Guillermo Alejandro mantiene una estética mucho más sobria y minimalista, mientras que el de Máxima refleja perfectamente la personalidad de la reina: colores intensos, cerámica Delft, lámparas de diseño y arte contemporáneo. Junto a su oficina se encuentra además una de las zonas favoritas de la argentina: su biblioteca privada. El espacio combina muebles modernos, papel pintado tropical y grandes armarios lacados en azul, rompiendo completamente con la solemnidad clásica que suele asociarse a las residencias reales europeas. La pasión de Máxima por el diseño también se percibe en otros rincones del palacio, donde predominan las mezclas de tejidos, estampados y piezas contemporáneas integradas en un entorno histórico. Más allá del lujo y la historia, Huis ten Bosch también ha sido escenario de algunos de los momentos más delicados vividos recientemente por la familia real neerlandesa. Fue allí donde la princesa Amalia se refugió en 2022 después de que las autoridades descubrieran un presunto plan para atentar contra su vida. La heredera tuvo que abandonar temporalmente su vida universitaria en Ámsterdam y regresar bajo fuertes medidas de protección al palacio familiar. Posteriormente pasó varios meses instalada discretamente en Madrid. La preocupación volvió a crecer este mismo año tras la detención en La Haya de un hombre que supuestamente planeaba atacar a las princesas Amalia y Alexia. Según trascendió, el detenido llevaba consigo dos hachas con los nombres de las hijas de los reyes escritos sobre ellas y documentos en los que aparecía la palabra ‘Bloedbad’, traducida como ‘baño de sangre’. A pesar de todo, Huis ten Bosch sigue siendo hoy el gran refugio privado de Máxima de Holanda. Un palacio blindado, rodeado de naturaleza y convertido en el epicentro de la vida familiar de la reina más popular de Europa.



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Author : (abc)

Publish date : 2026-05-18 11:57:00

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