ABC.es

Bolaños presiona al Vaticano para que el Papa visite a Sánchez en Moncloa durante su viaje a España



A Pedro Sánchez no le salen los planes. Cuanto menos los de tratar de capitalizar a su favor la próxima visita del Papa León XIV a España. Si este martes, el impacto de su primer encuentro en el Vaticano con el Pontífice se veía desdibujado por el registro que la UCO estaba practicando en Ferraz, tampoco cuando el Papa llegue a España verá cumplido su deseo de recibirlo en Moncloa. Y no por falta de presiones. Desde que se conoció la visita, el entorno del Ministerio de la Presidencia ha tratado de influir , tanto en la organización local como en los enviados del Vaticano, para que fuera el Papa quien se desplazara a Moncloa y Sánchez lo recibiera como anfitrión. No será así. El programa oficial publicado por el Vaticano a principios de mes dejaba claro que el encuentro será el lunes 8 de junio a las 9.30 de la mañana en la Nunciatura, la embajada de la Santa Sede, por lo que será el Papa quien ejerza de anfitrión. Será una breve audiencia, apenas media hora, porque el Papa y Sánchez tendrán que estar a las 10.30 en el Congreso para su histórico discurso. Pese a la brevedad, Moncloa ha concedido un alto valor simbólico a este encuentro e incluso, después de que se hiciera pública la agenda del viaje, han tratado de que el Vaticano reconsiderara el lugar donde se va a celebrar. Según ha podido conocer ABC, la presión ha seguido hasta este mismo lunes . En la práctica, las pretensiones de Sánchez pasan por conseguir que el tratamiento que le otorgue la Santa Sede se equipare al de un jefe de Estado, y no al de un primer ministro, el que le corresponde de acuerdo al protocolo vaticano. Sin embargo, la Santa Sede es muy estricta con estos detalles. El programa oficial deja claro que el primer acto del Papa nada más llegar a Madrid será la ceremonia de bienvenida en el Palacio Real . Comenzará con la «visita de cortesía a sus majestades los Reyes de España», seguida, en el mismo lugar, por el «encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático». En esta ocasión, sí es el Papa quien visita, y los Reyes, los anfitriones. Pese a que en ese momento Sánchez ya saludará al Pontífice, desde el Ejecutivo no se consideró suficiente. De ahí las insistentes presiones de Félix Bolaños y el jefe de Gabinete de Sánchez para que Moncloa fuera la sede de un encuentro privado. Primero en forma de ofrecimiento e invitación, para pasar después a una persistente insistencia. El episodio más incómodo se produjo durante una reunión con el responsable de la delegación vaticana encargada de preparar el viaje. Fue citado en Moncloa con el pretexto de enseñarle las instalaciones y, según fuentes conocedoras del encuentro, durante horas se insistió en que aquella debía ser la sede de la audiencia entre Sánchez y León XIV. Este empecinamiento del Ejecutivo en un detalle aparentemente menor da cuenta de la importancia que Moncloa le está dando a este viaje. Hace un año, Sánchez no quiso estar presente en la ceremonia de inicio de pontificado de León XIV, pero en los últimos meses ha redoblado esfuerzos para evidenciar su «sintonía» con el Papa. Así, ha destacado el apoyo implícito a su regularización de emigrantes, la coincidencia en condena a la guerra en Irán y a la actitud de Trump frente a ella, o este lunes, alabando la primera encíclica como «una defensa de la paz, la dignidad humana y el multilateralismo». Un juego en el que la Santa Sede no ha entrado. De hecho, en la visita de Sánchez del pasado martes volvió a quedar claro que el Vaticano tiene claro el protocolo y el rol que le asigna. Ya en su llegada al ‘cortile’ de los Palacios Pontificios, pudo comprobar cómo sólo ondeaba la bandera del Vaticano. La ausencia de la española, que sí estaba presente en la visita que los Reyes hicieron en marzo al Pontífice, se debe a que Sánchez no era recibido como jefe de Estado. También al saludar al Papa pudo comprobar otra diferencia que le recordaba su papel como primer ministro. León XIV ha recuperado el uso del hábito coral para celebraciones solemnes y las recepciones a los jefes de Estado. Una tradición que Francisco había dejado en desuso. Así, en su recepción a los Reyes, sobre la sotana, el Papa vestía el roquete –una especie de alba corta– y sobre ella la muceta –una pequeña capa o esclavina– y la estola. Estas dos últimas de color rojo. El mismo que llevó en Mónaco al ser recibido por el príncipe Alberto. En cambio, a Sánchez lo recibió vestido sólo con la habitual sotana blanca. No fue el único detalle en el que la Santa Sede le recordaba a Sánchez dónde está el límite de su influencia. En el comunicado con el que la Sala Stampa daba cuenta de la audiencia y la posterior reunión con la Secretaría de Estado, se señalaba que entre las «cuestiones de interés común» que se habían tratado, cabía destacar «la necesidad de fomentar un diálogo fructífero entre la Iglesia local y las autoridades gubernamentales». La frase va más allá de una declaración de buenas intenciones, ya que en realidad recuerda cual es la forma de trabajo de la Santa Sede en sus relaciones con los estados. Desde el Ejecutivo de Sánchez, como ya hizo en su momento la entonces vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, han tratado puentear a la Conferencia Episcopal y negociar directamente con el Vaticano determinados temas –en especial la cuestión de las indemnizaciones por abusos y la resignificación del Valle de los Caídos–. Sin embargo, la doctrina vaticana ha sido clara en este sentido: el interlocutor por parte de la Iglesia son los obispos españoles. No en vano, el ministro Bolaños ha manifestado en público que había alcanzado acuerdo con el Vaticano sobre la resignificación del Valle de los Caídos. Un extremo que han negado tanto Luis Argüello como César García Magán, presidente y secretario general de la Conferencia Episcopal, respectivamente. Ambos han explicado que el ministro podía referirse a alguna conversación con el secretario de Estado, Pietro Parolin, pero sin que se hubiera cerrado ningún pacto, ya que éste le habría instado a Bolaños al diálogo con los obispos españoles. Ahora, ante Sánchez y por si todavía había dudas, la idea ha quedado por escrito. Detalles que, unidos a la firme decisión de mantener el encuentro en la Nunciatura, evidencian cómo la diplomacia vaticana ha querido dejar claro que la cortesía protocolaria no puede quedar subordinada a la escenografía política.



Source link : https://www.abc.es/sociedad/bolanos-presiono-encuentro-papa-sanchez-produjera-moncloa-20260529014519-nt.html

Author : (abc)

Publish date : 2026-05-28 23:45:00

Copyright for syndicated content belongs to the linked Source.

Tags : ABC.es