A primera hora del día, cuando la cuando la luz se cuela entre los robles, el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara despierta en silencio. La humedad aún cubre el suelo cuando nuestro pequeño grupo avanza por una pista forestal acompañado por Rafael Ruiz, director-conservador del Parque. Se detiene, mira hacia el valle y resume lo esencial: «los montes sólo se mantienen vivos si se gestionan bien». Esa es la base de «Sierra Norte, Paisaje Vivo», la iniciativa que busca demostrar que la conservación de los ecosistemas genera desarrollo local. Y ello, en un contexto en el que el abandono de la actividad primaria, especialmente de los usos ganaderos, junto con otros factores, han provocado una homogeneización de los paisajes, altamente vulnerables al cambio climático. El proyecto, cofinanciado con fondos europeos del PRTR (95%) y la Fundación Fernando González Bernáldez (5%), certifica servicios ambientales y acompaña a emprendedores que quieren vivir del territorio sin degradarlo. La propuesta, impulsada por la Junta de Castilla-La Mancha, la Fundación Fernando González Bernáldez y agentes locales, es un modelo real sobre el terreno. Esta Fundación ha construido una alianza estable con el ámbito profesional de la conservación y los espacios protegidos y desde 1997, la Oficina Técnica de EUROPARC-España es el instrumento científico y técnico, al que la Fundación da soporte, para apoyar a las áreas protegidas en el desarrollo de sus funciones. Un vínculo clave entre el conocimiento académico y la gestión real de la naturaleza, que asegura que la ciencia, la formación, la gestión y la difusión vayan de la mano, con un enfoque riguroso y coherente. «El objetivo es conservar los ecosistemas y su biodiversidad a través de la certificación de los servicios ambientales», explica Guillermo Chaminade, técnico de esta Fundación quien detalla cómo la certificación permite medir el valor de lo que el bosque hace en silencio: proteger los suelos, regular el agua, mantener la biodiversidad o favorecer la calidad del aire. «Los ecosistemas proporcionan beneficios directos e indirectos, pero rara vez se les pone valor real», explica. Por eso «Sierra Norte, Paisaje Vivo» trabaja en un esquema FSC exigente, con auditorías externas, que ha permitido certificar ya 3.637 hectáreas de montes de propiedad privada, poniendo en valor su contribución a la conservación de la biodiversidad y del ciclo del agua. Como explica José Luis Solís, co fundador de la empresa de innovación forestal Dendron, «se revisan los planes de gestión, se evalúa el estado de la vegetación y se analiza el impacto real sobre el territorio». La importancia de la Sierra Norte de Guadalajara no es solo paisajística o ecológica, es también hidrológica, porque actúa como cuenca natural de abastecimiento para varias áreas densamente pobladas como el Corredor del Henares e incluso de la ciudad de Madrid. «Conservar el bosque es conservar el agua», deja claro Chaminade, mientras caminamos por la pista forestal que se abre entre robles hasta llegar a un punto donde el paisaje cambia. Atravesamos entonces zonas de regeneración natural, claros estratégicos y un pinar que, como explican los técnicos, «se ha naturalizado tras décadas de evolución», ya que en el marco de otros proyectos europeos, como el LIFE Red Bosques Clima, se llevan a cabo actuaciones sobre las extensas masas de pinares de repoblación con el objetivo de diversificar plantaciones monoespecíficas altamente vulnerables al cambio global. El proyecto busca favorecer la diversidad estructural del bosque. Para ello, y de forma participativa con la población local, se están desarrollando actuaciones con el objetivo de contribuir a un paisaje más heterogéneo, diverso y resiliente. Continuamos hasta llegar a uno de los escenarios más singulares del proyecto: el monte «Ocejón y otros», perteneciente a los vecinos de Valverde de los Arroyos y Zarzuela de Galve. No es público. Es propiedad de una comunidad de aproximadamente 280 vecinos y sus descendientes, que mantienen un sistema tradicional en el que la titularidad se hereda y se actualiza generación tras generación. Su presidente, Lorenzo Gordo, explica por qué decidieron sumarse al proyecto: «Nos pareció una oportunidad para mejorar nuestro monte y, sobre todo, para garantizar su futuro. La certificación FSC ya nos está permitiendo ofrecer nuestra madera con un valor añadido», y señala que ello implicó reconstruir la lista completa de propietarios y sucesiones. Un trabajo laborioso que demuestra el vínculo histórico entre Valverde y su monte. Para Rafael Ruiz, el paso es esencial ya que «la certificación busca que los beneficios de los productos del monte reviertan en los propietarios y en los ayuntamientos. Eso se traduce en mejores recursos para gestionar el territorio y para prestar servicios a los habitantes». La Sierra Norte es un mosaico de hábitats entre los que se encuentran robledales, pinares naturalizados, pastizales de altura, zonas de matorral o pequeñas riberas frescas. La clave, señala su director-conservador, es que durante años se ha mantenido la multifuncionalidad del bosque con aprovechamientos madereros, usos apícolas, ganadería extensiva, caza regulada… todo bajo criterios de sostenibilidad.
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Author : (abc)
Publish date : 2026-01-26 21:41:00
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