«Es la hora de que el pueblo de Irán recupere el poder. Sed valientes, sed audaces, sed heroicos y tomad vuestro país». Donald Trump cerró así, mirando a cámara, un mensaje que fue mucho más que una declaración institucional. La alocución fue una invitación abierta al levantamiento interno y, en la práctica, la confirmación de que la operación militar lanzada por Estados Unidos ya no es solo un castigo estratégico, sino una apuesta explícita por el colapso del régimen. La intervención, difundida en vídeo desde Florida, tuvo el tono de un parte de guerra leído por un comandante en jefe