Jordi Ribera , que se define como «muy mal perdedor», está hecho de balonmano. En constante evolución, dirige desde hace una década a la selección absoluta, pero también mantiene vivo el balonmano español con un plan global, su verdadero legado, en el que capta, pule e impulsa hacia arriba a los talentos de todas las edades, de todos los lugares. En este Europeo, la selección prosigue con su relevo , con la intención de minimizar los cambios bruscos y maximizar el talento de jóvenes y no tan jóvenes. Todos asumen la responsabilidad de mantener un historial del que quieren ser