Entre la impotencia y la desesperación. Así vivieron los vecinos del entorno de la calle Obispo Acuña, frente a la plaza de toros, la crecida del río Adaja durante la madrugada de este viernes, que ha anegado no solo los viales sino también los garajes y sótanos de muchas viviendas, tanto unifamiliares como bloques, y algunos de los negocios situados en la zona, con el consiguiente perjuicio económico. De hecho, todos los locales han tenido que permanecer cerrados durante toda la jornada. Eran las tres de la mañana cuando comenzaron a saltar todas las alarmas por la crecida del río