No sabemos si tendría que ver la presencia del pianista ruso Trifonov y al día siguiente la Netrebko , así como que el grueso de la música que nos traía la cantante fuesen canciones, lieder o 'romances' -género similar ruso- con la situación política actual. O, en otro orden de cosas más frívolas, que ella hubiese elegido un vestido que cualquiera diría de faralaes para cerrar el concierto. Netrebko es un animal escénico, y no lo puede remediar: desde ' Skazhi' op.57 nº1 de Chaikkovski que abría el recital, ya nos dejaba ver que no iba a estar atada al