Fue la noticia triste y luctuosa de la jornada , de esas que no gusta escribir nunca. El fallecimiento de Carles Miñarro , que provocó la suspensión del partido entre el Barcelona y el Osasuna, y que ocurrió en el hotel Meliá de Pedralbes, donde el equipo estaba concentrado para el encuentro. Miñarro era un miembro clave del staff médico y gozaba de un cariño especial entre los jugadores. El galeno, siempre en un segundo plano, gozaba de la confianza del vestuario por su cercanía y sus acertados diagnósticos. No extraña que la plantilla quedara desolada al conocer la noticia