La pizza congelada es uno de los recursos más habituales cuando falta tiempo o ideas. Es rápida, cómoda y suele resolver una comida en pocos minutos. Sin embargo, el resultado rara vez se acerca al de una pizza de restaurante: la masa suele quedar más seca, menos aromática y con una masa poco atractiva. Existe, no obstante, un truco sencillo que marca la diferencia y que apenas añade tiempo al proceso: untar la masa con mantequilla de ajo . El secreto está en algo tan simple como mezclar mantequilla con ajo y aplicarlo directamente sobre la base de la pizza,