En un recinto cercado de la ciudad japonesa de Ichikawa, Punch salta, corre, ríe y, como puede, intenta relacionarse con el resto de animales de su especie. No es fácil. Por más que este pequeño macaco intenta jugar e integrarse con el resto de crías y adultos con los que comparte espacio, no ha podido evitar el rechazo y, tras recibir ataques de varios de ellos, solo ha encontrado consuelo en un orangután de peluche de IKEA que hace las labores de 'madre'. Punch, que ha cautivado a los visitantes del zoo y a los usuarios de redes sociales con