María Jesús Montero confía en la sólida estructura del PSOE de Andalucía, «ese bicharraco que es», y en su ejército de casi 45.000 militantes, para insuflar a su candidatura la energía que necesita para recuperar la Presidencia de la Junta y darle la victoria que (todas) las encuestas se empeñan en negarle. A machacar este mensaje, de que el cambio es posible si la gente progresista «no se queda en casa» y a apremiar a los militantes a movilizarse «en cada plaza, cada bar y cada puesto de trabajo» actuando como «agentes electorales», ha dedicado la vicepresidenta primera del Gobierno