España se desquitó y mostró su mejor cara. En un partido serio, con rotaciones constantes y un Willy Hernangómez monumental, la selección nacional pasó por encima de Chipre, anfitriona del torneo, con un rotundo 91-47. De esta manera, el equipo de Sergio Scariolo suma su segunda victoria consecutiva y afronta ahora dos duelos decisivos: mañana contra Italia y el jueves frente a Grecia, con la clasificación a octavos en juego. Desde el primer cuarto, España salió a morder: intensidad máxima, confianza en el pase y dominio absoluto en defensa. Scariolo sorprendió con un quinteto inicial renovado, en el que destacaron