ETA no existirá, pero quedan sus verbenas : conciertos con pancartas que piden la vuelta a casa de los terroristas presos porque se supone que lo hicieron bien, banderas, vasos, huchas para la causa, camisetas, canciones que tararean aquel terror y pegatinas con el careto de los asesinos que la gente se pone en el pecho para echar unas jajas. Cada fin de semana en la mayoría de los pueblos del País Vasco y Navarra se performa en los escenarios, chupinazos y barracas políticas una reivindicación festiva del horror, el miedo, la amenaza y la muerte. Se exalta un movimiento