El nacionalismo económico de Donald Trump siempre se ha asociado a los aranceles sobre bienes importados. Pero lo que ocurre con las visas H-1B demuestra que su lógica va más allá de la frontera aduanera: alcanza al propio trabajo humano. El mismo mecanismo que se utiliza para gravar el acero o los coches se aplicará ahora a los ingenieros, programadores o médicos extranjeros. Las visas H-1B, que permiten a profesionales cualificados trabajar en Estados Unidos , se han convertido en un campo de batalla político. La Casa Blanca ha anunciado que cada visa deberá pagar 100.00 dólares al año (otras