El avión militar mauritano que aterrizó el pasado 7 de agosto en el aeródromo de Garray (Soria) hizo primero, 24 horas antes, una parada en el aeropuerto de Gran Canaria. «Pasó los controles de seguridad y aduana, se repostó de combustible y salió al día siguiente a Soria», explica uno de los aviadores españoles que pilotaba el aparato, en conversación con ABC. Este segundo vuelo -de la isla a las instalaciones aeronáuticas de Garray-, explica, al ser nacional, no requería más controles, trámites ni presencia policial. «Cualquier aeródromo de España, del tipo que sea, está abierto al tráfico doméstico sin