Las células del cáncer de mama alteran los ritmos diurnos (día-noche) de los niveles de corticosterona. Con ello, modifican el comportamiento de las neuronas y favorecen que el cáncer se afince en el organismo. Lo ha visto un estudio que s epublica en la revista 'Neuron' realizado por un equipo del Laboratorio de Cold Spring Harbor. La corticosterona es la principal hormona del estrés en roedores. En humanos, es el cortisol. Normalmente, los niveles suben y bajan de forma natural a lo largo del día. En el cáncer de mama, el equipo descubrió que los tumores inhiben la liberación de