No hay nada mejor que unas ruinas para recordarnos que todo es mudable y pasajero. Ese el sentimiento que invade al recorrer los edificios abandonados de Fefasa, una planta de fibra textil artificial que llegó a dar trabajo a 2.370 personas en 1958 en Miranda de Ebro (Burgos). Fue el gran proyecto industrial del franquismo después de la Guerra Civil. No pudo sobrevivir a la llegada del nuevo siglo y a un incremento de costes que hacían inviable el negocio. Fefasa es una muestra de la arqueología industrial de este país. Su creación data de 1940, pero el proyecto no