Pasó la dana 'Rosalía' con su imponente propuesta casi operística por Lyon, Madrid, Barcelona, abandonando la Península por Lisboa, y en todos los casos fue dejando sus 'perlas', no precisamente las confesiones de la Aitana o Yolanda Ramos de turno. Yo me refiero a la polémica de no dejar entrar a fotógrafos profesionales en sus conciertos, lo que ha generado la reacción de las asociaciones de gráficos, que consideran, con toda la razón, que es esta una manera, aunque legal, de controlar el relato, que no es la primera vez que pasa (Billie Eilish o Lady Gaga imponen restricciones similares)