El sábado de la semana pasada, agentes de la Policía Nacional tuvieron que disparar hasta tres veces contra un joven español de padres marroquíes que al grito de «Alá es grande» se abalanzó contra ellos con un cuchillo. Previamente, el mismo agresor había herido a tres personas, todos residentes en el distrito madrileño de Vallecas. Inicialmente el caso aparentaba ser un incidente de delincuencia común, pero la llamada del hermano del agresor a la Policía cambió la percepción de los acontecimientos. Aunque el joven armado parecía haber ingerido drogas y la agresión podía encontrar causa en el consumo de estupefacientes,