El Dakar bendice por sexta vez a Nasser Al Attiyah, príncipe del desierto, mal que le pese el calificativo al
El Santiago Bernabéu ya no rugió como de costumbre. El termómetro emocional del madridismo marca inquietud y cansancio en uno de los momentos más delicados de la temporada. La indignación de los hinchas es inequívoca