LOS dos partidos de la izquierda en el Ayuntamiento se han dejado la piel esta semana en meterle miedo en el cuerpo a los sevillanos por el acuerdo presupuestario entre José Luis Sanz y Vox. Es paradójico que los dos grupos que no mostraron interés en negociar las cuentas de 2026, y a las que incluso presentaron una enmienda a la totalidad, le achaquen al alcalde que se haya echado en los brazos de los de Abascal cuando no le dejaron otra salida. Es la evidencia de aquel refrán de «a Dios rogando y con el mazo dando» o una