Fue una buena persona. Qué hermoso resumen a toda una vida. Fernando Ónega ha fallecido esta semana y lo ha hecho de la misma manera que vivió: sin ruido, pero atronando en los corazones de quienes lo hemos apreciado. Como periodista siempre buscas un referente, alguien que marque tu trayectoria —un espejo en quien mirarte—, porque aprender de los mejores es la manera de acercarte a la excelencia profesional. Pero con Fernando las cosas eran distintas. El periodismo para él no era un medio de vida ni tampoco una atalaya desde la que mirar el mundo con superioridad. Fernando contaba