Durante casi dos décadas, el psiquiatra infantil alemán Michael Winterhoff fue una figura influyente en el debate público sobre educación, desarrollo infantil y salud mental. Sus libros, convertidos en superventas , ofrecían explicaciones aparentemente simples a problemas complejos: niños «tiránicos» , adolescentes «sin empatía», familias «desbordadas» y escuelas incapaces de «poner límites». Su mensaje caló en miles de padres y docentes , hasta convertirlo en un referente mediático. Pero su éxito escondía una práctica clínica que la justicia alemana ha considerado gravemente dañina. El proceso judicial en su contra ha culminado con una condena de nueve meses de prisión por