Resulta muy cansado permanecer siempre, alguno diría que toda la vida, en estado de promesa. Sin llegar a nada, congelados en un tiempo irreal. En esa situación, entre melancólica e ingrávida, que el formidable historiador y diplomático venezolano Germán Carrera Damas definió como el síndrome del «dominador cautivo» . En un traje que no es el nuestro, señaló, en referencia al hispanoamericano que no se aceptaba como tal, pues acarreaba la impostura de no ser moderno. Cautivo, al no llegar a ser un angloamericano del Atlántico norte , por mucho que los imitara. Dominador, porque rechazaba lo que era y