La Semana Santa está ya presente por todos los rincones donde miremos. A falta tan sólo de dos semanas, no hay coordenada de la ciudad que permanezca ajena a lo que está por llegar. Basta darse un paseo por el Centro y oler la fragancia de los primeros naranjos cuajados de azahar o acercarse a Triana y ver como quienes esperan en la cola del besamanos de la Estrella contemplan a unos chavales que hacen cambios con un pasito en miniatura camino de Rodrigo de Triana, uno de ellos clarinete en mano. Sevilla no piensa ya en otra cosa que