Como todo el que vive de su cuerpo, intenta cuidarse lo máximo posible. Lleva su porvenir en los gemelos. Se levanta temprano e ingiere un café y una pieza de fruta, visualiza un día que vuelve a ser una incógnita. Prepara el avituallamiento para lo que será su jornada, mete hielos en botes herméticos que guarden el frío, que le ayuden a hidratarse en mitad de la guerra. Llama a la cría, la despierta con sonrisas y palabras bonitas detrás de la pantalla. Está lejos de ella, pero la siente cerca cada vez que le regala una anecdotilla de la