Prosigue Carlos Alcaraz su marcha por Nueva York sin que hayan asomado por el momento grandes turbulencias. Seguro y preciso, se ha deshecho de sus rivales sin aparente dificultad. Quizá necesite algo de eso para activarse con vistas a la segunda semana, y pueda dárselo su próximo oponente, Arthur Rinderknech , pero por ahora, el desgaste es mínimo. El francés, 30 años y 82 del mundo, ofrece oficio y un puntito más de intensidad quizá del que le ofrecieron sus tres primeros rivales, pues hay tres citas previas entre Alcaraz y Rinderknech que muestran algo de igualdad. La primera casi