Estamos en 1956. La sociedad francesa está cambiando. La posguerra se ha quedado atrás y Pierre Dreyfus, director general de Renault, (en el cargo de 1955 a 1975) sabe que esta «nueva» sociedad, con unas necesidades y unas preferencias diferentes (el tiempo de ocio empieza a estar presente), va a demandar un «nuevo» automóvil, muy distinto al 4 CV. El Citroën 2CV, modelo inédito en la producción mundial, con sus ruedas independientes, una suspensión innovadora en términos de confort y todo delante (motor y tracción), a lo que se suma un suelo plano y un modularidad que le abren muchas