El mundo de la música está lleno de luces y aplausos, pero tras la euforia del espectáculo se esconde una realidad alarmante: los músicos presentan una de las tasas de suicidio más altas del mundo. Así lo revela un estudio reciente que describe la industria musical como un entorno «profundamente peligroso». «La música es una industria insegura», advierte el sociólogo George Musgrave, investigador en Goldsmiths, Universidad de Londres, y coautor del estudio publicado en la revista 'Frontiers of Public Health'. «Las estadísticas son alarmantes, impactantes . Ningún otro sector toleraría este nivel de pérdida de vidas, y nosotros tampoco deberíamos