La calle Esperanza de Triana se despertó este lunes más nerviosa y bulliciosa de lo normal. Esta zona del viejo arrabal hace todo lo que puede por resistir frente a la apisonadora de la gentrificación, pero en la habitual actividad de sus bloques y bares se palpaba una ilusión especial este 5 de enero. Las abundantes balconeras de «Yo soy de Gaspar» o de cualquiera de los otros Reyes Magos hacían intuir que este año la comitiva de Sus Majestades alargaría su recorrido para llenar de dicha el mencionado rincón de Triana. Y así fue, en una gran tarde de