Almería es una contradicción geográfica hecha provincia pues conjuga paisajes variopintos, el único desierto europeo a minutos de un mar turquesa; montañas nevadas que observan salinas rosadas; calas solitarias que esconden historias más antiguas que los mapas. Esa frontera, donde lo verosímil roza lo improbable, ha sido terreno muy fértil para leyendas, apariciones y seres que, sin pertenecer al zoológico tradicional, sí forman parte de la fauna emocional de sus pueblos. No hablamos de criaturas importadas de lo que es el imaginario medieval europeo, ni de bestias universales que aparecen en cada cultura. Hablamos de seres nacidos de la piedra