En mitad de una ciudad cada vez más ajetreada, en un barrio residencial donde el ritmo parece aflojar, casi se esconde Sobretablas . Un restaurante que se siente como un pequeño oasis, refugiado en esa casa de la calle Colombia. Al frente, Camila Ferraro y Robert Tetas —ella, en cocina; él, al mando de la sala y la bodega—, dos de los profesionales más sólidos y afinados de la escena gastronómica local. Un lugar que respira calma en cada detalle . Desde un servicio que acompaña con naturalidad, sin estridencias, hasta una carta de vinos tan precisa como personal ,