Ya sabían dónde iban, al segundo debate, y eso se notaba en la forma de arrancar, más relajados al pronunciar sus palabras y con los discursos más aprendidos e incluso con los gestos medidos, pero a medida que se consumían los minutos, el tono se iba elevando, entrando más en el cuerpo a cuerpo, con más interrupciones y con el enfrentamiento directo ya desde el primer bloque y tras las puyas lanzadas incluso en el minuto de plata con el que arrancaba el cara a cara a tres entre los candidatos de PP, Alfonso Fernández Mañueco; PSOE, Carlos Martínez, y