Si este hubiera sido un partido normal, habría que comenzar diciendo que Irán y Nueva Zelanda ofrecieron un encuentro entretenido, con goles y alternativas. Si este hubiera sido un partido normal, habría que añadir que, aunque los iraníes mostraron mejores hechuras, los neozelandeses jugaron sin miedo y con desparpajo. Habría también que mencionar el acierto de Eliah Just, un chaval, hijo de padre alemán y de madre china, que juega en el Motherwell de la liga escocesa y que este sábado se permitió la arrogancia de anotar un doblete en un Mundial. Su segundo tanto, tras una brillante jugada en